"Cambios en la ONU - El nuevo Consejo de Seguridad" (El Tiempo [Colômbia] - 05 de agosto de 2005)
Jornal: El Tiempo (Colômbia) Título: 'Cambios en la ONU - El nuevo Consejo de Seguridad' Data: 05/08/2005 Crédito: Alfredo Rangel Suárez *
Japón, Brasil y Alemania, los más opcionados.
Este año se celebra el 60 aniversario de la creación de Naciones Unidas. Por si faltaran otros, este es un motivo adicional para reflexionar sobre los logros y los retos de este importante e imprescindible organismo internacional. Sus contribuciones al desarrollo y al avance de la justicia social han sido notables, aun cuando nadie puede darse por satisfecho. Pero sus mayores cuestionamientos y, por vivir los tiempos que vivimos, uno de sus principales retos está en el campo de la seguridad mundial. Para empezar, es necesario reformar el Consejo de Seguridad.
En efecto, el marco institucional de esta importante instancia se ha mantenido básicamente inalterado desde 1945, a pesar de que la ONU pasó de tener inicialmente 51 países miembros a contar hoy con 191. Las circunstancias mundiales también han cambiado radicalmente: terminó la Guerra Fría, cayó el bloque socialista, Estados Unidos es el poder hegemónico en lo militar, pero la Unión Europea y Asia del Pacífico le disputan la prevalencia económica, hay nuevas potencias emergentes, el mundo se globaliza, etc.
En consecuencia, tanto la composición como las funciones del Consejo de Seguridad de la ONU deberían corresponder de manera más plena a las nuevas realidades del mundo. Su composición actual refleja la realidad geopolítica al final de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, y no obstante haberse discutido durante más de diez años su reforma en el Grupo de Trabajo Abierto de la Asamblea General, no ha sido posible avanzar en este sentido.
En principio, cualquier reforma debe buscar aumentar el número de países que participan como miembros permanentes y no permanentes; además, lo deseable sería que países en desarrollo de Asia, Latinoamérica y África fueran incluidos como miembros permanentes. Países como Brasil, India y Egipto, por ejemplo, son candidatos de primer orden. Su peso político y su influencia en sus respectivas subregiones es muy grande, así como es de resaltar su buena voluntad y sus contribuciones a la solución de conflictos en esas zonas.
Y entre los países desarrollados, Japón y Alemania son los candidatos con más méritos para ingresar en el Consejo. La importancia política y económica, y la vocación pacifista de la Alemania de hoy son innegables. Japón, por su parte, ha demostrado largamente su compromiso con la paz y la seguridad internacionales. Ha participado en ocho operaciones de mantenimiento de la paz y en cinco operaciones de ayuda humanitaria internacional. Por si fuera poco, en porcentaje de aportes al presupuesto de funcionamiento de Naciones Unidas, después de Estados Unidos (22%), Japón es el segundo país aportante, con un 20%, mucho más que otros países que hoy tienen asiento permanente en el Consejo de Seguridad como Reino Unido (6%), Francia (6%), China (2%) y Rusia (1%).
Adicionalmente, Japón ha sido el país que más donaciones voluntarias ha hecho al desarrollo entre 1991 y 2000, y en el 2003 fue el segundo país donante más importante del mundo.
Junto con la eliminación de la posibilidad de veto, que ha inmovilizado durante décadas la acción del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, Colombia debería apoyar esta necesaria ampliación de su composición, que no solo responde a las complejas realidades del mundo actual, sino que sin duda contribuirá a fortalecer la legitimidad y el peso de este organismo.
Los retos de la seguridad internacional exigen una actitud generosa y pragmática de los actuales miembros del Consejo, así como un voto de confianza y una actitud soberana e independiente de los países que de alguna forma están en la órbita de influencia económica y política de los eventuales nuevos miembros permanentes de dicho organismo. Colombia, en particular, debería apoyar las aspiraciones de Brasil, Japón y Alemania, países que tanto han contribuido al desarrollo y a la búsqueda de una solución negociada de nuestro conflicto armado interno.
* Director de la Fundación Seguridad y Democracia
