Artigo "Editorial: Liderazgo brasileño" (El Mercurio (Chile) - 29 de agosto de 2004)
Jornal: El Mercurio (Chile) Título: Editorial: Liderazgo brasileño Data: 29/08/2004
La calurosa acogida a Luiz Inácio da Silva confirma la renovada importancia que se otorga al liderato brasileño. Brasil es el único país que en el continente puede contrapesar a Estados Unidos, y, como éstos, a su poderío agrega una política exterior global y, en su caso, acentuada por la integración regional.
En este ámbito están sus iniciativas de corredores bioceánicos, el estrechamiento de los lazos con Bolivia, Perú y Chile para acceder al océano Pacífico, y otros planes. Algunos de ellos implican diferencias con Estados Unidos, como se ha manifestado en las negociaciones comerciales o en sus amistosas relaciones con Chávez, Kirchner y Fidel Castro.
El mayor respaldo de la diplomacia de Brasil deriva de su condición de potencia mundial emergente y con fronteras compartidas con todas las naciones sudamericanas, salvo Ecuador y Chile. Pero también contribuye decisivamente a su influencia una cancillería respetada por su profesionalismo y ausencia de politización partidista. Al menos tres integrantes del gabinete brasileño proceden de Itamaraty.
El ascenso del Presidente Lula abrió interrogantes en el extranjero, por sus promesas populistas. Sin embargo, el pragmatismo ha prevalecido en sus políticas económicas, en los foros internacionales y en sus relaciones con la administración Bush. La elección de Lula significó también preocupación para los vínculos con Chile, históricamente estrechos y relevantes en anteriores problemas vecinales. Al asumir Lula, los lazos bilaterales se habían enfriado por discrepancias en foros comerciales, por la falta de consultas oportunas en las negociaciones con EE.UU. y por otros desencuentros que se atribuyen a fallas de la diplomacia chilena -que pretendía equilibrar con México la gravitación brasileña-, que dieron margen a Brasil para adoptar posiciones ambiguas en la reclamación boliviana, reconociendo sólo al final que se trata de un asunto bilateral.
La visita de Lula ha servido para incrementar la cooperación, con el reconocimiento implícito de su liderazgo -por el apoyo chileno a un asiento permanente de Brasil en el Consejo de Seguridad, distanciándose de solicitudes similares de México y de Argentina- y por la subordinación a mandos brasileños de las tropas chilenas en Haití.
