Artigo "Brasil, más que un país de moda" (jornal La Nación, 07/12/09)
Por Luján Scarpinelli Enviada especial
Lanacion.com estuvo en Río de Janeiro, la ciudad brasileña que refleja la pujanza de un contexto expansivo y los desafíos sociales del país que aspira a ser una potencia mundial; entre 2014 y 2016, la cidade maravilhosa será sede de los eventos deportivos de mayor envergadura a nivel internacional.
RIO DE JANEIRO.- Ordem e Progresso. Las palabras estampadas sobre el círculo azul de la bandera brasileña, cobraron, en los últimos años, un nuevo sentido.
Inspirado en la frase del positivista Augusto Comte, ( "El amor por principio, el orden por base, el progreso por fin" ), el lema refleja la dirección en la que avanza Brasil. En el mismo orden en el que aparecen en el símbolo nacional, el país consolida su ambición de potencia mundial.
La política y la economía cumplen con la primera. Aunque con una cuota de incertidumbre por la cercanía de las elecciones presidenciales en 2010, el presidente Luiz Inacio Lula da Silva gobierna con estabilidad y una popularidad envidiable para la mayoría de sus pares latinoamericanos. Además, despertó simpatías sin relaciones carnales en el norte y logró posar la mirada del mundo sobre el país.
En lo económico, luego de una salida casi automática de la recesión generada por la crisis mundial, también hay orden. Ya nadie habla de contracción en la tierra vecina. El índice de desempleo se ubicó en octubre en 7,5% y la producción industrial creció por décimo mes consecutivo. Para el tercer trimestre, el gobierno espera un avance del Producto Bruto Interno (PBI) de entre 8% y 10%, y mayor al 1% para el año. Hasta 2016, la tasa anual de crecimiento proyectada es del 5%.
Mientras el real se aprecia y las inversiones se multiplican, el país se convirtió este año en acreedor del Fondo Monetario Internacional, con un préstamo de US$ 14.000 millones, en el marco de una estrategia del BRIC, que integra junto a Rusia, India y China.
La imagen de un país exótico y pujante se propagó rápidamente por el mundo. La prestigiosa revista británica The Economist le dedicó su última portada al despegue brasileño.
Brasil se puso de moda, y posicionó a Río de Janeiro como sede de la final del Mundial, en 2014, y de los Juegos Olímpicos, en 2016.
