Artigo "Brasil, el ejemplo a seguir en África y América Latina" (Agência France Presse, 13/11/09)
La lucha contra el hambre en Brasil, eje de las políticas sociales del país desde la llegada al poder del izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva en el 2003, ha recibido varios elogios de la FAO y es un ejemplo adoptado en África y América Latina.
Lula defenderá hoy un mayor empeño del mundo contra el hambre y pondrá como ejemplo los programas aplicados en su país, en la Cumbre sobre Seguridad Alimentaria convocada por la FAO en Roma, ante la tragedia de las mil millones de personas que pasan hambre en el mundo.
En el 2003, Brasil aglutinó bajo el lema "Hambre Cero" decenas de programas que van desde la construcción de cisternas en áreas de sequía, hasta el crédito rural y la distribución de alimentos. Los más importantes, adoptados luego en países de África y A. Latina son el Bolsa Familia, complemento de renta de 55 dólares mensuales para las familias más pobres, que está condicionado a que los hijos no dejen el colegio, y meriendas para 37 millones de niños en las escuelas. Del Bolsa Familia se benefician 12,4 millones de familias, que equivalen a más de un cuarto de los 190 millones de brasileños.
Según datos de la FAO y del relator especial de la ONU para el Derecho a la Alimentación, Olivier de Schutter, en seis años, la desnutrición en Brasil cayó un 73 por ciento y la mortalidad infantil, un 45 por ciento.
Los mejores 16
La FAO acaba de poner a Brasil en una lista de 16 países -Colombia entre ellos- que redujeron el número de personas con hambre y la ONG ActionAid la consideró la nación en desarrollo que más avanzó en el combate contra la desnutrición y malnutrición en el mundo.
"El gobierno brasileño movilizó a autoridades locales y a organizaciones de la sociedad civil para apoyar sus programas, que incluyen la transferencia de fondos en efectivo para incrementar el poder adquisitivo de los pobres e inversiones en la agricultura familiar", subraya el último informe de la organización.
"Esperamos que cuando acabe la cumbre de la FAO y presidentes y primeros ministros vuelvan a casa, lancen su propio Hambre Cero y ayuden a otros países a hacer lo mismo. Lula puede mostrar a otros gobiernos que, con compromiso político, es posible obtener rápidos progresos", opina Andrew Macmillan, ex director de la División de Operaciones del Campo de la FAO.
Gigante de la producción de alimentos y todavía uno de los pocos países del mundo con grandes extensiones de tierra aptas para el cultivo, Brasil sigue siendo, irónicamente, una de las naciones más desiguales del planeta y con mayor concentración de la propiedad.
