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Juan Pablo Toro V.

Asegura que la política exterior del gobierno de Temer busca volver a sintonizarse "con los intereses permanentes del país", sin preocuparse por "los alineamientos ideológicos o políticos" que predominaron en las administraciones del PT.

Como protagonista de la primera visita de un ministro del gobierno de Michel Temer a Chile, el canciller de Brasil, Aloysio Nunes, dialogó esta semana con "El Mercurio" sobre los esfuerzos internacionales que está dando su país para salir de la recesión económica y enfrentar los daños a la imagen, que han causado los escándalos de corrupción que involucran a empresas brasileñas.

En una sala de reuniones del Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, Nunes -un ex guerrillero izquierdista, que conoció el exilio durante la dictadura y hoy milita en las filas del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB)- abogó por el "restablecimiento de la plena democracia en Venezuela" y también fustigó el "populismo" que hizo perder a su país ocho puntos del PIB en dos años.

-Cuando usted asumió, hizo énfasis en que iba a implementar una política exterior con foco comercial, para reconectar a Brasil con los mercados internacionales en medio de la recesión. ¿Qué importancia juega en eso el acercamiento del Mercosur con la Alianza del Pacífico?

"El aspecto comercial y económico de la diplomacia es hoy algo prácticamente inseparable en las relaciones internacionales, las que el Presidente (Michel) Temer ve como un factor importante para superar la crisis económica. Porque crean oportunidades para las empresas, los trabajadores y estimulan la competitividad. Y yo he trabajado en esa línea.

En ese sentido, nosotros estamos empeñados con Argentina, Uruguay y Paraguay en dar nueva vida al Mercosur, para que sea una zona de libre comercio entre los países que lo integran y, al mismo tiempo, resaltar la importancia de la democracia como instrumento de convivencia de nuestros pueblos. Los cuatro países fundadores del Mercosur estamos haciendo un esfuerzo conjunto para eliminar una serie muy grande de barreras comerciales que aún existen y paralizan el libre comercio. Hemos levantado alrededor de 90 temas, sobre los cuales estamos trabajando para removerlos a partir de la comprensión de que cada barrera obedece a un interés y que muchos intereses tienen temas políticos o corporativos detrás. Estamos trabajando con mucha determinación".

-Así como dentro del Mercosur hay coincidencias en materia de integración económica, también hay una posición clara sobre la crisis venezolana. ¿Acordaron seguir presionando con Chile?

"Nosotros vemos aquí, en este museo, la importancia que tiene la opinión pública internacional como uno de los factores que pueden llevar a la evolución y la superación de gobiernos autoritarios. Fue así con Chile, fue así con Brasil. Y nosotros estamos dentro de la OEA. Tanto los países del Mercosur como los de la Alianza del Pacífico han puesto mucho énfasis en el restablecimiento de la plena democracia en Venezuela.

La integración que nosotros buscamos debe darse con libertad, y los regímenes autoritarios tienen muy poca propensión a esa dimensión de la libertad, que es la libertad de comercio. Son regímenes intervencionistas, quieren controlarlo todo, la vida económica y la vida social; entonces, son incompatibles con ese proyecto de mayor integración que hoy es parte del pensamiento común de los gobiernos de Brasil, Paraguay, Uruguay, Argentina, Chile, Perú, Colombia y México, que comparten y tienen los mismos puntos de vista en cuestiones como la apertura, libertad de comercio y democracia".

-Como vecinos directos de Venezuela, ¿se han visto afectados por la crisis en ese país? Sabemos que Colombia ha tenido conflictos fronterizos y hay población que está yendo a comprar productos a Brasil, por escasez.

"Tenemos una frontera con Venezuela de 2.200 kilómetros, que es porosa y está poco protegida. Y la crisis humanitaria del pueblo venezolano, claro que tiene una repercusión, que es un tipo de migración famélica de gente que va a buscar qué comer y, a veces, medicamentos a Brasil. No es una migración política, es una migración hambrienta y que se dirige básicamente al estado del norte de Brasil, Roraima, que no tiene muchas condiciones para dar acogida como nos gustaría. Así como el gobierno chileno, Brasil ya ofreció a Venezuela colaboración para el suministro de remedios y alimentos, pero el gobierno venezolano se rehúsa.

Lo que hacemos hoy es participar, primero, de un esfuerzo internacional de solidaridad con la democracia venezolana. Segundo, es buscar a través de todas las formas diplomáticas -porque la intervención es algo absolutamente fuera de nuestro vocabulario- los medios de superación por el diálogo y la negociación. Hasta ahora, el gobierno de (Nicolás) Maduro no demostró estar dispuesto a trabajar de manera seria con la oposición".

-¿Considera que el deterioro de la democracia en Venezuela pudo haber sido detenido antes? Porque los gobiernos del Partido de los Trabajadores (PT) fueron condescendientes y hasta cercanos con Venezuela.

"Sí, pero no creo que haya sido ese el factor decisivo. Es una dinámica interna de un gobierno que se considera revolucionario, y para el cual los límites que para nosotros son esenciales, como las garantías y los derechos individuales, son meros artefactos de eso que ellos llaman 'democracia burguesa'. Nosotros sabemos cuán importantes son esos artefactos de la 'democracia burguesa', cuán importante fue para Brasil durante la dictadura, por ejemplo, la lucha por el restablecimiento del habeas corpus .

Entonces, cuando un régimen que se considera revolucionario se pone en movimiento, tiende a buscar un control general del país y de la población, hasta el punto de intentar controlar la mente de las personas. Esa es la dinámica normal de un régimen autoritario. En algún momento eso se topa con algún obstáculo político y económico, que lleva a la superación, al cambio. Nosotros ya vimos eso en otros países".

-¿Cuál es la principal diferencia de la política exterior del Presidente Temer con la de los gobiernos del PT, que fue muy expansiva?

"Creo que la principal diferencia es que para nosotros, la política externa debe estar siempre sintonizada con los intereses permanentes del país, intereses de desarrollo económico, de la afirmación de Brasil en el mundo de hoy, de presencia en las organizaciones internacionales, sin la preocupación por alineamientos ideológicos o políticos, lo que para mí predominó y terminó por llevar a ciertas distorsiones en el gobierno PT, en relación a la tradición diplomática de Brasil".

-En ese sentido, usted conoce del escándalo de corrupción de Odebrecht, que está reventando en toda América Latina. Tras lo cual se pasó de hablar del "modelo brasileño" de Lula, que era muy alabado, a un problema regional mayor. ¿Usted cree que se está viendo muy afectada la imagen de Brasil?

"Sin duda. Es muy malo para la imagen de Brasil. El ex Presidente Lula (da Silva) hizo de la internacionalización de las grandes constructoras -y Odebrecht es una de ellas- un instrumento de aproximación y de alianza política con muchos países de América Latina y África. Algunos gobernantes que recibieron esas inversiones no estaban necesariamente al tanto del carácter criminal que había en las asociaciones de Odebrecht y del gobierno brasileño. Otros sabían, y fueron cómplices. Pero ahora cabe a la justicia de los diferentes países investigarlos y descubrir la responsabilidad de cada uno. Pero sin duda alguna, esto fue un hecho negativo para la imagen de Brasil.

Por otro lado, convengamos que en un hecho positivo, las instituciones brasileñas dedicadas a investigar crímenes de delincuentes de altas esferas y de gente muy poderosa están trabajando libremente para determinar las responsabilidades y castigar a los culpables.

Algunos de los mayores empresarios del país hoy están presos. Hubo hallazgos que posibilitaron desmantelar redes de corrupción instaladas en la mayor empresa brasileña, Petrobras, que hoy ya se ve libre de eso y se está recuperando, inclusive su credibilidad y prestigio, en el mundo económico.

Y también sobre el mundo político, en lo que respecta a la relación entre campaña electoral y patrimonio personal que compromete mucho a la élite política brasileña. Porque en este momento aún no se distinguió lo que fueron contribuciones para campañas electorales -que eran permitidas por la ley brasileña- y la corrupción en la forma de coimas para la obtención de contratos. Es un proceso que va a demorar y que no va terminar temprano. Y nosotros vamos a seguir adelante con nuestras vidas".

-¿Qué están haciendo, como gobierno, para recuperar la imagen de Brasil?

"No hay una campaña para eso, es solo mostrar la evidencia de lo que es Brasil. Que tiene una industria muy poderosa y competitiva. Nosotros somos una gran potencia agroindustrial, además de una potencia ambiental. Los gobiernos de Brasil y Chile fuimos los primeros en promulgar los Acuerdos de París. Nosotros resolvemos esto en la acción, mostrando todo lo que tenemos de bueno y sin recelo de mostrar lo malo, porque en el mundo de hoy no se esconde nada. La regla es la transparencia".

-Una cosa es recuperar imagen, y otra, liderazgo. Brasil siempre ha tenido liderazgo en América Latina y en Sudamérica, especialmente. ¿Cree que podrán recuperar ese liderazgo o habrá que esperar después de las elecciones de 2018?

"Brasil está en el camino de la recuperación, pero no de liderazgo, porque no es nuestra ambición. No queremos liderar a nadie, queremos ser amigos, pero en plena recuperación de la economía, de la estabilidad de nuestra moneda y de la búsqueda del equilibrio fiscal. El Presidente Temer ha tomado medidas valientes, con reformas que ya están aprobadas, como la laboral. O con otras que están en marcha, como la previsional, con todos los obstáculos que tiene una reforma de este tipo en cualquier lugar del mundo. En fin, Brasil está saliendo de ese hoyo en el que fue metido por el populismo y la incompetencia, y que nos costó muy caro. En dos años perdimos 8% de nuestro PIB, llegamos a 13 millones de desempleados y una inflación muy alta".

-¿Y va a crecer Brasil este año?

"No sé, quizás crezca 1%, pero el hecho es que para el último trimestre se está previendo un crecimiento mayor. Lo que nos prepara para un crecimiento razonable de 2,5%, 3% en 2018.

Ahora hay señales importantes de recuperación, inclusive en el comercio de Brasil y Chile. En el primer trimestre, nuestro comercio bilateral creció 43% en relación al primer trimestre del año pasado".

"Los países del Mercosur y los de la Alianza del Pacífico han puesto mucho énfasis en el restablecimiento de la plena democracia en Venezuela".

"Lula hizo de la internacionalización de las grandes constructoras -y Odebrecht es una de ellas- un instrumento de aproximación y de alianza política con muchos países de América Latina y África".

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