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El canciller brasileño se reunirá hoy con Malcorra y relanzarán el vínculo comercial y político entre ambos países; señales al Mercosur

El canciller brasileño, Mauro Vieira, es un diplomático profesional. Calcula cada una de sus palabras como para no generar ni expectativas desmedidas ni ofensas innecesarias. Sin embargo, apenas logra disimular el entusiasmo que tiene antes de comenzar hoy una visita a Buenos Aires, donde estuvo como embajador entre 2004 y 2010, para la primera reunión de trabajo con el flamante gobierno de Mauricio Macri. "Vamos a avanzar a una velocidad excepcional", se le escapó al jefe de la diplomacia de la presidenta Dilma Rousseff durante una entrevista con LA NACION en su despacho del Palacio de Itamaraty, en Brasilia.

Con Macri se conoce desde que él era el representante brasileño en el Palacio Pereda y el actual mandatario era jefe del gobierno porteño. Pero en el último mes y medio se volvieron a ver ya tres veces: en el viaje relámpago que Macri realizó a Brasilia y San Pablo, ya como presidente electo; el día de la asunción presidencial, cuando acompañó a Rousseff a Buenos Aires, y en la cumbre del Mercosur en Asunción, el 21 de diciembre pasado.

"La expectativa es que podamos mantener una relación de alto nivel, porque las relaciones entre Brasil y la Argentina son estratégicas y es indispensable que sean mantenidas como tales. Para Brasil, la Argentina es un país primordial. Y todas las señales que tuvimos del nuevo gobierno argentino han dejado en claro que nuestra relación bilateral es prioritaria también para la Argentina", resaltó Vieira, sin querer ahondar en los constantes problemas comerciales que desgastaron los lazos durante el gobierno de Cristina Kirchner.

Las suspicacias políticas que en algún momento despertó en Brasilia la eventualidad de una victoria de Macri parecen hoy haberse evaporado por completo. Ya nadie recuerda el respaldo que se le dio al candidato oficialista Daniel Scioli desde el Partido de los Trabajadores de Luiz Inacio Lula da Silva y Rousseff. Todos en el gabinete brasileño prefieren subirse al tren del pragmatismo que se pregona desde Buenos Aires. Y sueñan con que el flujo comercial bilateral vuelva al nivel récord de 2011, cuando superó los US$ 39.000 millones (el año se redujo a poco más de US$ 23.000 millones).

-¿Cree que el futuro será mejor?

-El futuro será muy bueno, como lo fue el pasado. Nuestro futuro tiene que mejorar siempre.

-¿Cree que ayudará a las relaciones económicas bilaterales el que Macri haya sido un empresario y también tener aquí un embajador argentino, Carlos Magariños, que conoce muy bien el flujo comercial internacional?

-Es excelente tener personas con conocimientos en las áreas política y empresarial, es fundamental. Tengo seguridad de que Magariños será un óptimo embajador, que continuará el trabajo de acercamiento indispensable entre nuestros países. Todas las señales dadas hasta ahora por la nueva administración subrayaron la importancia de la relación con Brasil; creo que vamos a avanzar a una velocidad excepcional.

-¿Cuál será el eje de estas primeras reuniones?

-Voy por invitación de la ministra de Relaciones Exteriores, Susana Malcorra, con quien decidimos establecer un sistema frecuente de encuentros y consultas. El objetivo es hacer un primer contacto y establecer líneas de acción. Vamos a repasar nuestras relaciones bilaterales en todas las áreas y ver qué iniciativas tomaremos.

-¿Cuáles son las prioridades?

-Las mismas que hace años: vamos a trabajar para el fortalecimiento y la ampliación del Mercosur. El Mercosur es una construcción estratégica importantísima que es política, pero que por sobre todo se basa en una relación comercial. Tenemos interés en retomar y aumentar el comercio bilateral entre Brasil y la Argentina, que antes de la crisis financiera de 2008-2009 llegó a niveles muy altos, pero que en los últimos años cayó. Vamos a crear mecanismos para estimular ese comercio.

-¿Lleva alguna propuesta para superar los obstáculos de los últimos años?

-Vamos a conversar y enterarnos de las nuevas medidas tomadas por el gobierno argentino; hubo cambios que ya fueron implementados en comercio exterior. Aplaudimos la decisión de retirar las declaraciones juradas anticipadas de importación, es una señal extremamente positiva que va a estimular nuevas corrientes de comercio en otras áreas. Pretendo proponer retomar la Comisión de Monitoreo de Comercio, que no se reúne desde 2010, 2011, y posibilitaba un diálogo entre los dos países para estudiar los problemas específicos; la idea sería que se volviera a reunir cada 30 o 45 días y sirviera de canal para la búsqueda de soluciones.

-Se evitará así que los problemas comerciales escalen a cuestiones políticas.

-Sí, a través de la comisión pueden encontrarse soluciones para el buen funcionamiento del comercio exterior. Son temas burocráticos, de legislación específica, detalles que pueden ser solucionados sin crear ruidos en otras áreas. Eso hará que la relación comercial avance de forma ágil y con buenos resultados.

-Rousseff invitó a Macri a realizar una visita de Estado pronto. ¿Se definirá la fecha ahora?

-La fecha será tan pronto sea posible en las agendas de ambos.

-Tanto Brasil como la Argentina ahora se han reacercado a Estados Unidos.

-Brasil nunca dejó de hablar y de hablar muy bien con Estados Unidos. Tuvimos divergencias, como es natural en cualquier relación tan cercana e intensa como la que tienen Brasilia y Washington, pero lo importante es mantener el diálogo y tener canales para la resolución de las dificultades. Y la Argentina también tiene una relación importante con Estados Unidos. Es la mayor economía mundial. Es interés de todos mantener esa relación fluida y positiva.

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