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Portal do Governo Brasileiro
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En diálogo con Clarín, el canciller Vieira dijo esperar que no se vulnere “la institucionalidad, la Constitución y la legalidad”. Y sostuvo que Brasil puede ser un puente entre gobierno y oposición.

Eleonora Gosman
Brasilia, enviada especial

Con toda la prudencia lingüística del caso, que atiende al carácter “estratégico” que tiene para Brasil la vecina Venezuela, el canciller Mauro Vieira confirmó “las preocupaciones” del gobierno de Dilma Rousseff sobre el respeto de Caracas “a la institucionalidad, la constitución y la legalidad”. En un reportaje concedido a Clarín, antes de viajar a Buenos Aires, el ministro ratificó la posición brasileña que había sido expresada en un comunicado oficial del 5 de enero, emitido al instalarse el Congreso venezolano. Ese texto afirmaba: “No hay lugar en la América del Sur del siglo XXI para soluciones políticas fuera de la institucionalidad y del más absoluto respeto a la democracia y el Estado de Derecho”. Y agregaba: “El gobierno brasileño confía que será plenamente respetada la voluntad soberana del pueblo venezolano expresada de forma libre y democrática en las urnas. Confía que serán preservadas y respetadas las atribuciones y prerrogativas constitucionales de la Asamblea Nacional y de los miembros electos en aquel pleito”. En la entrevista, Vieira avanzó otro paso: “Hoy existe un nuevo poder legislativo que actuará dentro del marco legal existente. Y si fuera un deseo del pueblo venezolano cambiar alguna orientación en las elecciones subsiguientes, esto debe ser hecho; dentro claro está de los patrones constitucionales”. Se refería a la eventual convocatoria de un referendum revocatorio sobre el mandato de Nicolás Maduro.

-¿Qué escenario futuro traza frente a la situación de Venezuela?

–No podemos especular con el futuro. Venezuela es un país de gran importancia para Brasil. Tenemos relaciones seculares y no podemos olvidar el perfil alto de Caracas en el mundo como quinto mayor exportador de petróleo. Sin duda, su localización geográfica lo torna estratégico para Brasil: compartimos una frontera de 2.000 kilómetros. Por otro lado, desde que comenzó ese proceso de adhesión de Venezuela al Mercosur, el país se transformó en un miembro clave del bloque. Con su participación plena, el bloque expande la presencia del área a una zona gigantesca que se extiende desde el Caribe a Tierra del Fuego. Es en ese contexto que tratamos con el gobierno del país.

–Pero no se puede negar que Caracas atraviesa dificultades políticas, al punto que podrían afectar no sólo a Brasil sino también al Mercosur y América del Sur.

–Todos los países pasan por distintos grados de dificultad económica, política y social. Lo importante es encontrar soluciones, que deben ser halladas por el pueblo venezolano dentro de un marco constitucional, legal e institucional. Hoy existe un nuevo poder legislativo que va a actuar dentro del marco legal existente. Si fuera deseo del pueblo venezolano en las elecciones siguientes mudar algún tipo de orientación, debe ser hecho; dentro, claro está, de los patrones constitucionales.

–Distintos sectores en Brasil afirman que el gobierno cambió su posición sobre Venezuela. ¿Es así?

–Brasil tiene respecto de Venezuela la misma posición que en relación a los demás países del mundo; sobre todo de no injerencia. Estamos dispuestos a dialogar, a encontrar vías de cooperación y de consenso. Tenemos una postura muy clara en defensa de los principios constitucionales, lo que incluye derechos humanos pero también implica la no interferencia. Debe quedar claro que la solución será encontrada internamente por los actores políticos venezolanos.

–Pero Brasil tuvo siempre una presencia diferencial sobre Venezuela. Y no solo con Rousseff y Lula. También con Fernando Cardoso.

–Venezuela es un país con un componente energético más que significativo. Es el quinto exportador mundial. Y por lo que mencioné, tiene una posición estratégica en la región.

–¿Convenimos entonces que es más importante para Brasil que para Argentina? Inclusive en términos económicos.

–Argentina no tiene contacto físico; pero sí político. En cuanto a Brasil tiene fronteras amplias en una región muy frágil. Son 2.000 kilómetros de selva amazónica.

–¿Qué papel puede jugar Brasil?

–En el marco de la Unasur, constituimos un grupo junto con Colombia y Ecuador, para ayudar en el diálogo entre gobierno y oposición. Hubo un compromiso de Venezuela de realizar las elecciones legislativas y lo cumplió. El grupo acompañó el proceso desde un primer momento. Ahora, es preciso aclarar que no respondemos exclusivamente al gobierno venezolano sino también a la oposición. Justamente porque nuestro objetivo es servir de puente para el diálogo entre ambos.

–¿Eso quiere decir que podrían ser convocados por la oposición?

–Desde luego, también podemos ser convocados por la oposición.

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