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Brasil y España están enfocados en las negociaciones del Acuerdo de Asociación Mercosur-Unión Europea con vistas a su finalización este mismo año. El acuerdo será estratégico para nuestras regiones, pudiendo consolidar un nuevo polo dinámico de la economía global, con un mercado consumidor de más de 750 millones de personas y un PIB de casi 20 billones de dólares. En un momento en el que muchos coquetean peligrosamente con el proteccionismo, ese acuerdo reforzaría nuestro compromiso con la defensa del comercio internacional como instrumento para crear renta y empleos, aumentar la competitividad y contribuir al crecimiento sostenido de nuestras economías.

En un siglo caracterizado por la competición espoleada por mercados y flujos de inversiones, el acuerdo representaría también una importante opción estratégica por la convergencia entre los dos bloques, con la adopción de patrones y reglas comunes que reforzarían nuestros lazos a largo plazo. Las oportunidades de ganancia que se abren para los miembros del Mercosur y de la UE son inmensas. La coyuntura internacional desafiante y la necesidad de redinamización de la economía global son los factores que convierten un Acuerdo de Asociación Mercosur-UE no sólo en oportuno y deseable, sino también en urgente.

El acuerdo contribuirá a mantener y ampliar la presencia europea en la economía Brasileña. Brasil es el tercer mayor destino de los stocks de inversiones de la UE en el mundo, así como una de las más importantes fuentes de facturación de empresas europeas. En algunos casos –incluso de empresas españolas–, constituye el principal origen de su facturación. Existe un gran potencial inexplorado en áreas como licitaciones e indicaciones geográficas que el acuerdo ayudará a potenciar. Si las negociaciones llegan a buen puerto, constituirá el punto culminante de los esfuerzos conjuntos de Brasil y España, que comenzaron hace ya casi 23 años con la firma en Madrid del Acuerdo-Marco de Cooperación Interregional en 1995. En ese largo y arduo proceso, España ha sido –y seguirá siendo– uno de los principales puentes entre el Mercosur y la UE. Con la fundamental articulación española conseguimos, nuevamente en Madrid, relanzar las negociaciones en 2010. Y con el firme apoyo español, frecuentemente reiterado por sus máximas autoridades, pretendemos finalizar el acuerdo antes de que acabe este año.

Generosa oferta

España será uno de los principales beneficiados por el acuerdo, con la ampliación del acceso de sus productos manufacturados y de alto valor añadido, que componen gran parte de las importaciones Brasileñas de origen español. Con respecto a las inversiones, España fue en 2016 el tercer principal inversor en Brasil, con una fuerte presencia en el sector financiero y las comunicaciones, así como en la industria de transformación. Además, el Mercosur está negociando el reconocimiento y la protección de un vasto número de indicaciones geográficas, incluyendo nombres de importante valor comercial para España. El Mercosur ha realizado una generosa oferta, con apertura, aunque escalonada en el tiempo, a bienes industriales de mayor interés por parte europea, además de haber aceptado el acceso por cuotas para muchos de sus productos agrícolas, que, en general, no compiten con los productores europeos, sino con terceros países. Nuestra expectativa es que ese esfuerzo sea reconocido y que también haya flexibilidad por parte europea. Los países del Mercosur cuentan con España para enfrentarse a las resistencias naturales en el ámbito de la UE, tal como haremos en el Mercosur, y buscar el compromiso de sus socios y de la Comisión Europea con respecto a la superación de los pocos obstáculos que aún persisten.

Estamos muy cerca de cerrar un acuerdo amplio en un momento de aumento de las inseguridades en la economía global y en que hay demanda de soluciones creativas, agregadoras y capaces de impulsar el comercio y las inversiones. Ahora es necesaria voluntad política para superar los últimos impedimentos, con la conciencia de que, más allá de negociaciones e intereses sectoriales, estamos garantizando importantes ganancias para nuestras economías. Esa visión de conjunto resulta fundamental para entender la importancia y el sentido estratégico del acuerdo. Para finalizar ese proceso y dar comienzo a una nueva fase de cooperación birregional, la colaboración con España va a resultar, una vez más, decisiva. El resultado será más comercio, más inversiones y más prosperidad para todos.

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