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El gobierno brasileño aclara los siguientes puntos con respecto al informe “Dispositions et effets potentiels de la partie commerciale de l’Accord d’Association entre l’Union européenne et le MERCOSUR en matière de développement durable”:

 

  • En un primer análisis preliminar sobre el informe encargado por el gobierno francés sobre el impacto del Acuerdo MERCOSUR-UE, divulgado el jueves pasado, el gobierno brasileño observa la necesidad de profundizar el conocimiento sobre la realidad brasileña, así como considerar los datos técnicos disponibles sobre el tema.

 

  • Por el momento, afirma, en primer lugar, que dicho Acuerdo no representa ninguna amenaza para el medio ambiente, la salud y los derechos sociales. Al contrario, refuerza compromisos multilaterales y agrega las mejores prácticas en el área.

 

  • El informe presenta argumentos no basados en criterio técnicos, que sugieren que la entrada en vigor del referido Acuerdo tendrá un impacto ambiental negativo, al ocasionar alegadamente un aumento de la deforestación y poner en jaque los esfuerzos para combatir el cambio climático al amparo de acuerdos internacionales.

 

  • El núcleo de las críticas del informe sobre los aspectos ambientales del Acuerdo en cuestión se refiere a la relación entre la actividad agropecuaria, sobre todo la producción de carne vacuna, y la deforestación.

 

  • El argumento central se basa en el siguiente silogismo: (1) el Acuerdo MERCOSUR-UE llevará a un aumento significativo de las exportaciones de carne vacuna de los países del MERCOSUR a la UE; (2) la expansión de la ganadería en el MERCOSUR siempre lleva a un aumento de la deforestación; (3) por lo tanto, el Acuerdo MERCOSUR-UE llevará a un aumento expresivo de la deforestación en los países del MERCOSUR, además de un aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) como consecuencia de la deforestación.

 

  • Brasil ha demostrado que es capaz de aumentar su producción de carne, soja y maíz al mismo tiempo que reduce la deforestación. De 2004 a 2012, la deforestación en la región denominada Amazonia Legal cayó un 83%, mientras que la producción agrícola aumentó un 61%. En el mismo período, el ganado vacuno creció en más de 8 millones de cabezas, alcanzando 212 millones en 2012. Estos datos forman parte de una tendencia histórica de intensificación de la actividad agropecuaria brasileña y de las resultantes ganancias de productividad, en línea con la preservación ambiental.

 

  • El aumento de la producción en Brasil se debe a la innovación tecnológica sin necesidad de expandir a nuevas áreas. El potencial de expansión de productividad es enorme, una vez que la adopción de tecnologías ya existentes no ocurre de manera uniforme entre los distintos productores, sin mencionar las tecnologías que aún serán desarrolladas por organismos de investigación dedicados al desarrollo de la agricultura tropical.

 

  • En cuanto al impacto de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), la London School of Economics (LSE) concluyó que el impacto resultante de la entrada en vigor del Acuerdo es insignificante. El estudio señala que tras la entrada en vigor del Acuerdo, el MERCOSUR será responsable por menos de 1/6 de las emisiones de GEI de la UE.

 

  • Los autores del informe también parecen desconocer el hecho de que ya se encuentra en plena vigencia el sistema de rastreabilidad de exportación de carne vacuna brasileña a la UE. Las exportaciones de carne de Brasil al bloque europeo ya deben cumplir con el reglamento comunitario sobre rastreabilidad, incluso antes de la entrada en vigor del Acuerdo entre el MERCOSUR y la UE, el cual no reducirá el nivel de exigencia europea al respecto, en el momento de su implementación.

 

  • Cabe destacar que el informe de la comisión evaluadora de dicho Acuerdo del gobierno francés revela las verdaderas preocupaciones proteccionistas de quienes lo encargaron, al tratar las concesiones agrícolas hechas por la UE al MERCOSUR.

 

  • En el Acuerdo MERCOSUR-UE, cuando se trata de productos agrícolas sensibles para las partes, los bloques realizaron ofertas en general con cuotas. Ese fue el caso de la cuota arancelaria para carne vacuna y pollo en el caso de la Unión Europea, por ejemplo, y las cuotas para leche en polvo y ajo, en el caso del MERCOSUR. Como existen límites a la comercialización en estos casos, no es posible imaginar estímulos exagerados a las exportaciones de los bloques en productos negociados con limitaciones cuantitativas.

 

  • El informe también ignora el progresivo fortalecimiento de la legislación ambiental en el país. Brasil fue pionero en políticas de conservación, con la implementación de su primer Código Forestal en 1934. Gracias a ese esfuerzo a largo plazo, más del 66% del territorio brasileño está cubierto por vegetación nativa. El cultivo se limita a aproximadamente 30% del territorio, del cual 8% está destinado a la agricultura del país y alrededor del 22% a la ganadería, según la Embrapa Territorial. Este escenario eleva al Brasil a la categoría de potencia ambiental.

 

  • El Código Forestal vigente establece normas generales sobre la protección de vegetación nativa, única legislación ambiental del mundo que destina parcelas de las propiedades rurales privadas a la preservación sin ofrecer ninguna remuneración por ello. Como ejemplo, todos los propietarios de tierras en la Amazonia deben dedicar el 80% de su patrimonio a la conservación ambiental. Este es un beneficio para la población global que realizan los productores rurales brasileños, sin ninguna contraparte o incentivo del Estado. Esos productores, que actúan en conformidad con la ley y garantizan la preservación ambiental, son quienes tienen la expectativa de ser beneficiados por el Acuerdo. Invitamos a los productores rurales de todo el mundo a alinearse a la iniciativa de los brasileños, realizando su contribución para la preservación de la biodiversidad, a fin de frenar el calentamiento global, además de colaborar con la seguridad alimentaria.

 

  • El acuerdo MERCOSUR-UE reconoce la importante relación entre el desarrollo social y económico y la protección del medio ambiente, al disponer, en su capítulo sobre comercio y desarrollo sostenible, que la liberalización comercial podrá contribuir positivamente al desarrollo sostenible en los países del MERCOSUR, en sus tres dimensiones –ambiental, económica y social.

 

  • El MERCOSUR busca implementar una agenda modernizadora para conciliar el aumento de la competitividad/productividad con altos estándares de sostenibilidad ambiental. Como parte de esa agenda, el bloque concluyó acuerdos de libre comercio con la UE y con la Asociación Europea de Libre Cambio (AELC), en 2019. Ambos acuerdos contienen capítulos dedicados a fortalecer la sostenibilidad y contemplan actividades de cooperación técnica para la preservación de la biodiversidad, gestión de bosques nativos, pesca y vida animal, además de estándares elevados de protección de las condiciones de trabajo, en línea con los objetivos de la Agenda 2030. Todas las disposiciones sobre el medio ambiente fueron acordadas conjuntamente entre las partes y van mucho más allá de la mayoría de los acuerdos comerciales vigentes de la UE.

 

  • Como prueba del alto nivel de compromiso en materia ambiental, el principio de precaución está presente en el acuerdo MERCOSUR-UE. Según dicho principio, en el caso de que hubiere evidencia objetiva de que una actividad pueda causar daños irreversibles al medio ambiente, la ausencia de certeza científica absoluta no debe utilizarse como motivo para postergar medidas eficaces y económicamente viables para prevenir el deterioro ambiental.

 

  • El Acuerdo tampoco reducirá el nivel apropiado de soberanía sanitaria, fitosanitaria y de inocuidad alimentaria soberanamente establecido por las partes. El Acuerdo también mejora la cooperación birregional y multilateral en temas como el bienestar animal, la biotecnología, límites máximos de residuos en los alimentos y lucha contra la resistencia a los antimicrobianos. Cabe destacar que los alimentos exportados por el MERCOSUR ya cumplen con los más altos estándares sanitarios, fitosanitarios y de inocuidad, de acuerdo con los parámetros recomendados por los organismos y mecanismos internacionales de referencia.

 

  • Carece de fundamento la conclusión del informe de que disciplinas del Acuerdo en las áreas de la salud pública e inocuidad alimentaria podrían dejar a ciudadanos europeos en una situación peor que la de antes del Acuerdo. Las disciplinas negociadas en el Acuerdo se inspiraron en normativas multilaterales ya asumidas por las partes e incluso en disciplinas ya vigentes en la UE, que van más allá de la OMC.

 

  • En cuanto a las indicaciones geográficas (IG), con la entrada en vigor del Acuerdo, el MERCOSUR protegerá a 355 IGs europeas, en contraste con las 340 IGs reconocidas por México y 158 por Canadá. La política de IG de la UE ha resultado en considerables beneficios para los productores europeos, que, no obstante, el informe parece no reconocer.

 

  • Muchas de las conclusiones del informe reflejan las preocupaciones proteccionistas de segmentos europeos, como por ejemplo la defensa de que las preferencias arancelarias solo deberían otorgarse a productos que sigan los métodos europeos de producción. Sin embargo, no se puede ignorar que las condiciones edafoclimáticas europeas son distintas a las del MERCOSUR, por lo que los métodos de producción no pueden, en muchos casos, ser los mismos, para que no se vuelvan insostenibles. Es el caso de la doble o triple cosecha en la misma área por año, lo cual resulta inviable en el continente europeo.

 

  • Es llamativo el hecho de que el informe defienda medidas de salvaguardia bilaterales sin límite de tiempo. El mecanismo de salvaguardia bilateral tiene como objetivo brindar a las partes la tranquilidad de que podrán ajustarse durante el período de transición del acuerdo, es decir, cuando y si la reducción de los aranceles bilaterales estuviere causando disturbio en los mercados. Finalizado el período de transición del Acuerdo, los posibles disturbios ya no derivarían de la apertura comercial a una determinada contraparte, sino de otros factores, como condiciones climáticas adversas, nuevos métodos de producción, entre otros motivos, y, por lo tanto, no deberían utilizarse –en este caso, distorsivo– del mecanismo de salvaguardia bilateral.

 

  • Finalmente, causa extrañeza que el informe esté enfocado en productos de alta sensibilidad agrícola europea y se valga de argumentos no comerciales (como el supuesto riesgo de deforestación) para garantizar la protección económica de determinados productores.

 

  • Ante lo expuesto, el gobierno brasileño rechaza cualquier afirmación de que el acuerdo aumentaría la destrucción de la selva amazónica. Reafirma que el acuerdo trae compromisos adicionales al derecho ambiental y comercial multilateral para regular los flujos comerciales actuales y futuros a fin de garantizar la sostenibilidad ambiental.

 

  • La entrada en vigor del Acuerdo tiene el potencial de alimentar el ciclo virtuoso en ambos bloque en cuanto a:

      la mejora de las condiciones económicas,

      el incremento de la calidad de vida de los ciudadanos, con generación de empleo e ingresos, y reducción de costos de alimento y bioenergía,

      el desarrollo y la adopción de tecnologías para mejorar la eficiencia de los sectores económicos,

      el fortalecimiento de la preservación ambiental y la reducción de la emisión de GEI, dado que refuerza el compromiso del Acuerdo de París.

 

  • La no entrada en vigor del acuerdo MERCOSUR-UE enviaría un mensaje negativo y establecería un claro desincentivo a los esfuerzos del país de fortalecer aún más su legislación ambiental. La no aprobación del Acuerdo también tendría implicaciones sociales y económicas negativas, lo cual podría agravar aún más los problemas ambientales de la región. No ratificarlo implicará una brecha importante en el fortalecimiento de la relación entre las partes y en la reiteración de un libre comercio sostenible y responsable, que proporcionará prosperidad con la preservación de la naturaleza, resultado de la mejora de las condiciones económicas.

 

Ministerio de Relaciones Exteriores – MRE

Ministerio de Agricultura, Ganadería y Abastecimiento – MAPA

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