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Promover el desarrollo es esencial para el establecimiento efectivo de la paz y la seguridad.

Por esta razón, Brasil aboga por la adopción de medidas de consolidación de la paz en países recién salidos de situaciones de conflicto armado o que están en riesgo de conflicto.

Con el objetivo de fortalecer las instituciones locales y restaurar las funciones esenciales del gobierno local, tales medidas son esenciales para superar los problemas que subyacen a muchos conflictos, como la pobreza, la falta de servicios básicos, la discriminación y la dificultad de acceso a la justicia.

Esas iniciativas ayudan a prevenir la aparición o reaparición de focos de inestabilidad, creando condiciones favorables para la consolidación de una paz duradera. Es esencial que las medidas de consolidación de la paz se lleven a cabo con el consentimiento de los países a los que están destinadas.

El Gobierno brasileño participó activamente en la creación de la Comisión de Consolidación de la Paz (CCP) de las Naciones Unidas, en 2005. Además de la CCP, la Arquitectura de Consolidación de la Paz de las Naciones Unidas comprende la Oficina de Apoyo a la Consolidación de la Paz y el Fondo para la Consolidación de la Paz.

Inspirada por los principios promovidos por Brasil desde fines de la década de 1990, la CCP ayuda a los países recién salidos de conflictos armados a fortalecer la seguridad y lograr la estabilidad política y el desarrollo sostenible con inclusión social. Actualmente, la agenda de la CCP es formada por configuraciones específicas con respecto a los siguientes países: Burundi, Gambia, Guinea-Bissau, Liberia, República Centroafricana y Sierra Leona.

Brasil presidió la CCP en el período 2014-2015. En esa ocasión, promovió una mayor participación de los países en desarrollo, de la sociedad civil y de organizaciones regionales y subregionales africanas en las actividades de la Comisión, así como una coordinación constructiva con el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (CSNU). La presidencia brasileña también estimuló la reflexión sobre la interdependencia entre seguridad y desarrollo y sobre la importancia de la apropiación nacional y la capacitación del personal local para el éxito de las políticas de ayuda a los países en la agenda de la Comisión.

Brasil ha presidido la Configuración Específica para Guinea-Bissau de la CCP, desde su creación en 2007, y aboga por un enfoque integrado de las acciones de la comunidad internacional en apoyo de ese país, de modo que involucren no solo componentes políticos y de seguridad, sino también económicos y sociales.

En el contexto de los diez años desde la creación de la CCP, el entonces Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, nombró al "Grupo Consultivo de Expertos sobre la Revisión de la Arquitectura de la Construcción de la Paz" para llevar a cabo una revisión exhaustiva del tema. Según el informe del grupo, en abril de 2016, se adoptaron las Resoluciones 70/262, de la Asamblea General de las Naciones Unidas (AGNU), y 2282 (2016), del CSNU, que establecieron un nuevo concepto, el de "sostenimiento  de la paz" ("sustaining peace").

Reconocido como un conjunto de actividades destinadas a prevenir el desencadenamiento, la escalada, la continuación y la recurrencia de conflictos, a fin de guiar un enfoque integral de la paz, el " sostenimiento de la paz" incluye, entre otras medidas, la promoción del desarrollo sostenible; la erradicación de la pobreza; la reconciliación nacional y el diálogo inclusivo; el acceso a la justicia; la promoción de la igualdad de género; y la movilización de manera coordinada de los diversos órganos y entidades del sistema de las Naciones Unidas. Otro resultado positivo fue el reconocimiento de la necesidad de una financiación previsible y sostenible para las actividades de consolidación de la paz de las Naciones Unidas.

El actual Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, ha impulsado la reforma de la arquitectura de consolidación  de la paz y propone que se ponga énfasis en la prevención, con medidas para prevenir la eclosión de crisis y para reanudar la importancia de los preceptos consagrados en la Carta de Naciones Unidas. Para Guterres, la prevención debe aplicarse en los tres pilares de las Naciones Unidas (paz y seguridad, derechos humanos y desarrollo) de cuatro maneras: a) fortalecer la diplomacia preventiva (reforzar la capacidad de mediación de la ONU); b) considerar la Agenda 2030 y el “sostenimiento de la paz" como esenciales para la prevención a largo plazo; c) reforzar las alianzas con gobiernos, organizaciones regionales, instituciones financieras internacionales, sociedad civil, academia y el sector privado; y d) implementar reformas que eviten la fragmentación del trabajo de la ONU (agrupando horizontalmente los tres pilares, e integrando verticalmente cada uno de ellos, desde la prevención hasta la resolución de conflictos, desde el mantenimiento de la paz hasta la consolidación de la paz y el desarrollo sostenible).

Brasil es miembro del grupo de amigos sobre el sostenimiento de la paz en la Asamblea General de las Naciones Unidas, que ofrece espacio para el debate sobre las agendas relacionadas con la paz duradera.

Para Brasil, las acciones para consolidar y mantener la paz deben guiarse por los siguientes principios: (a) apropiación nacional, con actividades apropiadas a las prioridades y estrategias nacionales; (b) fortalecimiento de  las capacidades nacionales; (c) fortalecimiento del papel de la mujer; y (d) superación de  la visión secuencial entre la prevención de conflictos y el mantenimiento y la consolidación de la paz, a fin de incluir iniciativas de sostenimiento  de la paz que se integren, desde el principio, a los mandatos de las operaciones de mantenimiento de la paz.

Brasil favorece el fortalecimiento de los vínculos de la CCP con otros organismos de las Naciones Unidas, particularmente con el Consejo de Seguridad, de modo que se valore una perspectiva integral al tratar las causas profundas de los conflictos y los desafíos experimentados por los países recién salidos de esos escenarios.

Para promover la coordinación entre el mantenimiento de la paz y las actividades de consolidación de la paz, Brasil ha tratado de ampliar la participación de expertos civiles en misiones de la ONU, en áreas como seguridad pública, control de fronteras, lucha contra el narcotráfico, sistemas electorales, sistemas correccionales y administración pública. Brasil también defiende el papel central de las mujeres en estas iniciativas, especialmente con respecto a la reconciliación, la prevención de conflictos y la revitalización económica.

 

 

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