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La Carta de las Naciones Unidas fue el resultado de negociaciones

llevadas a cabo al final de la Segunda Guerra Mundial y ha estado en vigor desde 1945.

En la arquitectura institucional de las Naciones Unidas, se atribuyó a un órgano de composición reducida - el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (CSNU) - primacía sobre la conducción de asuntos relacionados con la paz y la seguridad internacionales. La guerra se ha convertido en una violación del derecho internacional y los estados se han comprometido a resolver sus disputas por medios pacíficos y a evitar el uso de la fuerza en las relaciones internacionales.

Basado en los Capítulos VI o VII de la Carta de las Naciones Unidas, el Consejo de Seguridad puede decidir las medidas que se tomarán en relación con los estados cuyas acciones no cumplen con los estándares internacionales de paz y seguridad. Entre las decisiones que se pueden tomar al amparo del Capítulo VII se encuentran el embargo de armas, las sanciones integrales e incluso la autorización para la intervención armada. Estas medidas son manifestaciones obligatorias de la autoridad del CSNU, ya que no requieren el consentimiento de las partes en conflicto.

El Consejo de Seguridad está formado por cinco miembros permanentes (Estados Unidos, Rusia, China, Francia y el Reino Unido, el "P-5") y diez miembros no permanentes, elegidos por períodos de dos años. Después de Japón, Brasil es el país que con mayor frecuencia se unió al CSNU como miembro no permanente. Estuvo presente en el órgano diez veces, en los bienios 1946-47, 1951-52, 1954-55, 1963-64, 1967-68, 1988-89, 1993-94, 1998-99, 2004-05 y 2010-11. Para este último mandato, fue elegido con 182 votos (de 183 países con derecho a voto), lo que demuestra el amplio reconocimiento de las contribuciones de Brasil a las acciones del Consejo. Además de actuar en el CSNU como miembro electivo, Brasil mantiene la práctica de participar en los debates abiertos organizados por el organismo.

Consciente de la importancia de los deberes del Consejo de Seguridad, Brasil sostiene que el órgano debe actuar de manera transparente, responsable y siempre guiado por los principios básicos de la Carta de las Naciones Unidas. El país defiende formas diplomáticas y políticas para resolver conflictos y considera que las medidas coercitivas son opciones de último recurso.

Brasil busca contribuir a mejorar el desarrollo conceptual de los asuntos de paz y seguridad, como la diplomacia preventiva, el medio más efectivo para proteger a las poblaciones civiles en riesgo de violencia. Destaca la interdependencia entre seguridad y desarrollo, que fue respaldada por el Consejo de Seguridad en una declaración adoptada bajo la presidencia brasileña del órgano en febrero de 2011.

Caracterizado por su posición de independencia, equilibrio y capacidad de diálogo, Brasil actúa, en el ejercicio de sus mandatos en el CSNU y otros órganos de las Naciones Unidas, para crear consenso, especialmente en situaciones de gran polarización y divergencia entre los miembros del CSNU.

Brasil aboga por la necesidad de reformar el CSNU para hacerlo más legítimo y representativo del grupo de estados miembros de la ONU, que hoy cuenta con 193 países. La reforma es necesaria para que el cuerpo refleje la realidad contemporánea. Se trata de preservar el marco de las Naciones Unidas, adaptando sus estructuras a los requisitos del siglo XXI.

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