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La política exterior para los derechos humanos presenta un país abierto al mundo, dispuesto a cooperar y a debatir sus puntos fuertes y débiles. La manera transparente y constructiva en la que enfrenta sus desafíos y el modo no selectivo y no politizado en el que trata sobre los derechos humanos hacen  que Brasil sea visto internacionalmente como un interlocutor coherente y

equilibrado.

La Constitución Federal determina la prevalencia de los derechos humanos como uno de los dos principios que deben regir las relaciones internacionales de Brasil, además de conferir la posibilidad de que los derechos reconocidos en tratados internacionales se sumen a los derechos y garantías ya consagrados en el texto constitucional.

Política exterior para los derechos humanos en el plano multilateral

Brasil ejerce, entre 2013 y 2015, su tercer mandato en el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas (CDH), habiendo sido elegido con la expresiva votación de 184 sufragios de un total de 193 países con derecho a voto, lo que representa el reconocimiento de la comunidad internacional al esfuerzo brasileño en la promoción y en la protección de los derechos humanos. En ese órgano, Brasil viene trabajando por el fortalecimiento del CDH y enfatiza la no politización y la no selectividad; la lucha contra todas las formas de discriminación y el derecho a la salud, así como la ampliación de la cooperación entre los países en el combate a violaciones transnacionales y en el intercambio de experiencias exitosas. Los otros dos mandatos brasileños en el CDH fueron entre 2006 y 2008 y entre 2009 y 2011.

Formado por 47 países, el CDH es responsable por el fortalecimiento de la promoción y de la protección de los derechos humanos en el mundo. Fue creado por la Asamblea General de la ONU en 2006 y realiza, entre otras iniciativas, el Examen Periódico Universal, mecanismo que permite la evaluación de la situación de los derechos humanos en todos los Estados Miembros de las Naciones Unidas.

Brasil adhirió a casi la totalidad de los instrumentos internacionales sobre la promoción y la protección de los derechos humanos. Además, extiende invitación permanente  para la visita de Relatores Especiales y Peritos Independientes del CDH dedicados a averiguar la situación de los derechos humanos en el mundo. Cabe al Itamaraty tratar las fechas y los lugares de las visitas junto a las autoridades locales. Desde 1988, Brasil ya recibió la visita de más de veinte de esos representantes.

Aún en el plano multilateral, Brasil también acompaña el trabajo de los comités encargados de monitorear la implementación de los tratados de derechos humanos. Cabe a Brasil –al Itamaraty, en coordinación con la Secretaría de Derechos Humanos (SDH) y otros órganos federales– enviar informes periódicos sobre la promoción y la protección en el país de los derechos consagrados en esos tratados.

Política exterior para los derechos humanos en el plano regional

Brasil participa activamente de los trabajos de la Organización de los Estados Americanos, y particularmente del Sistema Interamericano de Derechos Humanos. La participación en ese sistema ha propiciado avances en el tratamiento de cuestiones críticas en áreas como la seguridad pública, la lucha contra el racismo y el trabajo esclavo, la mejoría de las condiciones carcelarias y la prevención de la violencia contra las mujeres. La elección del brasileño Roberto Caldas para el cargo de juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y del brasileño Paulo Vanucchi para integrar la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) demuestra ese compromiso. Brasilia fue sede de la sesión extraordinaria de la Corte Interamericana en noviembre de 2013.

En el MERCOSUR los principales foros dedicados a ese tema son la Reunión de Altas Autoridades en Derechos Humanos (RAADH) y la Reunión de Autoridades sobre Pueblos Indígenas (RAPIM). La RAADH realizó en noviembre de 2013 su XXIV reunión y cuenta con la participación de las cancillerías y de los órganos de gobierno responsables por los derechos humanos, como la SDH, en el caso brasileño. La RAPIM deberá ser creada en la próxima Cumbre del MERCOSUR y estará encargada de tratar la promoción de los derechos de los pueblos indígenas. Por parte de Brasil, el Itamaraty  apoyará el liderazgo de la Fundación Nacional del Indio (FUNAI) en ese órgano.

En la UNASUR, el tratamiento de los derechos humanos se dará en el  Grupo de Alto Nivel de Cooperación y Coordinación en Derechos Humanos. El órgano aún definirá su estructura, su agenda y sus formas de participación.

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