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Las sequías, la degradación de la tierra y la desertificación plantean serios desafíos mundiales

especialmente para los países en desarrollo. Las sequías son fenómenos naturales que pueden causar desequilibrios hidrológicos considerables, que afectan negativamente a la agricultura. La desertificación y la degradación de la tierra, que resultan de factores como las variaciones climáticas y la acción humana, causan la pérdida de biodiversidad y de la capa cultivable del suelo, perjudicando la producción agrícola y el desarrollo sostenible de los países.

Con grandes áreas semiáridas y subhúmedas secas, Brasil ha participado activamente en debates multilaterales sobre desertificación, reforzando la búsqueda del desarrollo sostenible y la erradicación de la pobreza. El Gobierno brasileño entiende que la cooperación internacional puede contribuir a la mitigación de los efectos de la sequía, a la implementación y el desarrollo de sistemas de prevención y alerta temprana, así como a combatir la desertificación y al manejo adecuado de las tierras y los suelos. Brasil defiende la importancia no solo de aplicar el conocimiento científico, sino también del conocimiento tradicional y las mejores prácticas para enfrentar estos desafíos. El manejo adecuado del suelo es esencial para evitar la destrucción del suelo y la desertificación, además de desempeñar un papel importante en la promoción de la agricultura sostenible y la seguridad alimentaria, así como para la conservación de la biodiversidad, la mitigación de los efectos nocivos del cambio climático y para mejorar la disponibilidad de agua.

La Convención de las Naciones Unidas de lucha contra la Desertificación (CNULD), adoptada en 1994, constituye el mayor esfuerzo realizado por la comunidad internacional para combatir la desertificación y mitigar los efectos de la sequía. La CNULD se centra en las zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas afectadas o amenazadas por la desertificación. La Convención establece que los países Partes desarrollados deben movilizar recursos financieros y facilitar la transferencia de tecnología a los países en desarrollo afectados, reconociendo que África debe ser el principal beneficiario de los esfuerzos internacionales destinados a combatir la desertificación.

La 13a Conferencia de las Partes (COP-13) de la CNULD, que tuvo lugar en septiembre de 2017, en Ordos, China, adoptó un nuevo marco estratégico para la Convención con 5 objetivos y trató temas decisivos para la Convención, especialmente con respecto a la dimensión humana de los procesos de desertificación, degradación de la tierra y sequía, así como la importancia de la gestión sostenible de la tierra. Junto con India y Liberia, Brasil anunció su adhesión al proyecto sobre la degradación neutral de la tierra, que ahora tiene un total de 120 países.

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