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La exploración del espacio ultraterrestre debe ser realizada

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Temas presupuestarios y administrativos de las Naciones Unidas

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Brasil apoyó la creación de la Corte Penal Internacional, por comprender que una corte penal

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Los Refugiados y el CONARE

La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) es responsable por la asistencia internacional a los refugiados y, en determinados casos, a los desplazados internos y apátridas. En 2016, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) estima que hay unos 20 millones de refugiados en el mundo - lo que demuestra la magnitud del desafío que hay que superar. Brasil es parte de la Convención Internacional sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951 y del Protocolo de 1967 – además de integrar el Comité Ejecutivo del ACNUR desde 1958. De acuerdo a esos tratados, podrá solicitar refugio en Brasil aquel individuo que, con base en fundados temores de ser perseguido por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social u opiniones políticas, se encuentre fuera de su país de nacionalidad (o, en el caso de los apátridas, de su país de residencia habitual) y no pueda o, a causa de dichos temores, no quiera regresar a él. La política brasileña para los refugiados avanzó de manera significativa en las últimas dos décadas, especialmente después de la promulgación del Estatuto del Refugiado (Ley Nº 9.474, del 22 de julio de 1997). Esa ley estableció las normas aplicables a los refugiados y a los solicitantes de asilo en Brasil y creó el Comité Nacional para los Refugiados (CONARE) – organismo encargado de analizar las solicitudes y declarar el reconocimiento, en primera instancia, de la condición de refugiado, así como de orientar y coordinar las acciones necesarias para la protección efectiva, la asistencia y el apoyo jurídico a los refugiados. La ley brasileña es reconocida como una de las más avanzadas en la materia, sirviendo de modelo para otros países de la región. El CONARE está presidido por el Ministerio de Justicia e integrado por el Ministerio de Relaciones Exteriores (que ejerce la Vicepresidencia), los Ministerios de Salud, Educación y Trabajo, la Policía Federal y por organizaciones no gubernamentales dedicadas a las actividades de asistencia – el Instituto de Migraciones y Derechos Humanos (IMDH) y las Cáritas Arquidiocesanas de Río de Janeiro y São Paulo. El ACNUR también participa en las reuniones del organismo, aunque sin derecho al voto. En Brasil, actualmente viven más de 8.800 refugiados de 79 nacionalidades diferentes, entre las cuales las cinco comunidades más grandes provienen, en orden descendente, de Siria, Angola, Colombia, República Democrática del Congo y Palestina. La ley brasileña es más amplia que la Convención de 1951, ya que también prevé la concesión de refugio en casos de violaciones graves y generalizadas de los derechos humanos. Una fracción significativa de aquellos que buscan refugio en Brasil es originaria de países afectados por conflictos o disturbios internos.  Desde 1999 el Gobierno brasileño dirige, en colaboración con el ACNUR y con organizaciones de la sociedad civil, un programa de reasentamiento de refugiados. Se trata de una medida que implica la selección y el traslado a Brasil de personas que, debido a la negativa de la oferta de protección por parte del país recibidor o a la imposibilidad de integración local, necesitan ser reasentados en terceros países, ya que no pueden ser repatriados a sus países de origen. En 2004, el ACNUR reabrió su representación en Brasilia, en respuesta al empeño del Gobierno brasileño en reafirmar sus compromisos con el tema. El alto grado de institucionalización de la materia alcanzado por Brasil con la creación del CONARE evidencia el progreso promovido en esta área por el Gobierno, en colaboración con la sociedad civil brasileña. Brasil ha creado normas que facilitan la concesión de visados ​​a las personas afectadas por el conflicto en Siria y que buscan refugio en Brasil – un esfuerzo reconocido por el ACNUR. Como resultado del programa que facilita la expedición, por razones humanitarias, de visas ​​para las personas afectadas por el conflicto en Siria, el gobierno brasileño ha proporcionado refugio a más de 2.200 ciudadanos sirios. La ley brasileña reconoce a los refugiados el derecho al trabajo, a la educación, a la salud y a la movilidad en el país, entre otros derechos, permitiéndoles así reconstruir sus vidas en el país.  

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