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El Gobierno brasileño viene acompañando noticias articuladas a un supuesto lanzamiento de nuevas iniciativas relacionadas con la Amazonia, que tendrían como objetivo declarado apoyar las actividades de reforestación en la Foresta Amazónica.

El Gobierno brasileño recuerda a quienes estén considerando lanzar tales iniciativas el hecho de que ya existen varios instrumentos, en el ámbito de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), para financiar la reducción de la deforestación y las actividades de reforestación.

Cuando se aprobó el Acuerdo de París en 2015, los países desarrollados se comprometieron a movilizar USD 100 mil millones por año en financiamiento climático para los países en desarrollo hasta 2020, compromiso que ni remotamente se está cumpliendo.

Los instrumentos existentes en el marco de la CMNUCC son los siguientes:

– Reducción de las Emisiones por Deforestación y Degradación de los Bosques (REDD+), que propone la recompensa financiera a los países en desarrollo por los resultados de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero ya logrados, provenientes de la lucha contra la deforestación y la degradación forestal.

Situación actual: Brasil ya obtuvo reducciones reconocidas de 6 mil millones de toneladas equivalentes de CO² al combatir la deforestación. Esas reducciones, estimadas en USD 30 mil millones, aún están pendientes de pago por parte de Francia y de otros países desarrollados.

– Fondo Verde para el Clima (GCF), cuyo objetivo es movilizar fondos públicos de los países desarrollados para iniciativas en países en desarrollo relacionadas con la lucha contra el cambio climático, incluidos los proyectos REDD+.

Situación actual: no hay claridad sobre el nivel de compromiso de Francia y otros países desarrollados para recomponer los recursos del Fondo Verde para el Clima.

– El Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL) del Protocolo de Kioto y el Mecanismo de Desarrollo Sostenible (MDS), cuyos términos se están negociando actualmente en virtud del Acuerdo de París, y cuyo objetivo es estimular la inversión del sector privado en proyectos ambientales, inclusive de reforestación, en países en desarrollo.

Situación actual: en el MDL, el sector privado brasileño ha generado un potencial de reducción de 400 millones de toneladas de CO² equivalente a través de varios proyectos ambientales llevados a cabo en el país, incluida la reforestación, pero los países europeos se vienen negando a comprar la mayoría de los créditos a los que Brasil respondería, comprometiendo proyectos ambientales relevantes en el país. Además, en las negociaciones del Acuerdo de París para crear un nuevo Mecanismo de Desarrollo Sostenible, presentaron propuestas que, en la práctica, harían inviable el funcionamiento del Mecanismo propuesto por Brasil.

Cabe recordar que la meta de financiamiento anual de USD 100 mil millones hasta 2020 servirá como piso para la próxima meta global de financiamiento climático que se negociará en la CMNUCC para el período posterior a 2020.

Se espera que Francia –y de otros países que eventualmente puedan apoyar sus ideas– la participación seria en estas discusiones dentro de la CMNUCC, en lugar de lanzar iniciativas redundantes, con montos muy por debajo de sus compromisos internacionales e insinuaciones ambiguas con respecto al principio de soberanía nacional.

Brasil está listo para avanzar soberanamente, en línea con los instrumentos internacionales de los que somos parte y con nuestra propia política ambiental, en la implementación de acciones concretas para combatir la deforestación y la degradación forestal, particularmente en la Amazonia.

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