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El canciller de Brasil Celso Amorim arranca la entrevista con Clarín, con una felicitación por el triunfo argentino sobre el brasileño en los Juegos Olímpicos. Y agrega en el mismo tono: "también los puedo felicitar por el pago al Club de París..."

- ¿Qué le pareció?
- Me parece muy bien. Es bueno para la Argentina y también para la región.

- ¿Por qué para la región?
- Porque le da más confiabilidad a América del Sur y al Mercosur.
En el Mercosur parece haber dos cabezas, una es más grande que la otra y aumenta la distancia entre ellas.
En el Mercosur hay dos economías grandes y de ellas Brasil ha sido la mayor. Creo que eso no ha cambiado de manera enorme. Pero además Argentina estos últimos años creció mucho; más que Brasil. Quizás en algunos datos macroeconómicos Brasil esté mejor pero en líneas generales. Pero además en el Mercosur los países pequeños también tienen un peso muy grande. Es lo que le da legitimidad al bloque. No es sólo una cuestión inmediata de integración de los países sino también una proyección de integración de la región. El ingreso de Venezuela, que esperamos que se concrete, le dará al bloque una formación todavía más equilibrada.

- ¿Hay una previsión de que el Congreso brasileño vote rápido la entrada de Venezuela?
- Creo que ahora, que estamos en vísperas de una elección en todo el país (las municipales) es muy difícil. Pero creo que en noviembre, después de las elecciones, es posible y deseable que el Congreso trabaje en eso.

- La percepción que se tiene es que el diálogo de Brasil con Venezuela oscila un poco. A veces está en un punto alto, a veces baja.
- El presidente Lula da Silva se encuentra con su colega Chávez cada tres meses.

- Bueno, también hay otras ocasiones en que el presidente venezolano aparece de improviso...
- Bueno, y también en otras situaciones (risas). Pero no veo que nuestra relación sea ciclotímica. Los temas son muy analizados y hay una cooperación muy intensa con Venezuela en el área de política industrial, de investigación agropecuaria y estamos tratando inclusive de ayudarlo en sistemas de distribución de los alimentos. Y creo que Argentina también está haciendo algo parecido.

- ¿Cuál es la posición de Brasil respecto a lo sucedido en Georgia?
- En la Asamblea General de la ONU tengo intenciones de hablar con mi amigo, el ministro de relaciones exteriores de Rusia. Quiero escuchar su versión; aunque Brasil defiende de manera muy fuerte el principio de integridad territorial de los Estados y no creemos que eso deba ser relativizado. Pero quiero escuchar lo que pasa efectivamente en la región. De cualquier manera, sí puedo adelantarle lo siguiente: Brasil no tiene ninguna intención de reconocer ningún otro Estado, como tampoco reconocemos Kosovo, basados también en el hecho de que no hay ninguna resolución de la ONU que lo permita.

- ¿Ve un cambio geopolítico en este conflicto?
- Creo que se estaba subestimando las fuerzas de Rusia. Los años que vinieron después de la caída del comunismo aparentemente habían sumido a Rusia en un estado débil, frágil. Pero luego se afirmó. Y por otro lado, si en Ossetia había un estacionamiento de tropas rusas y sobreviene un ataque militar, no se podía esperar que no hubiera una reacción.

- En declaraciones recientes, usted dijo que hay una expectativa de reactivar la ronda de Doha de la Organización Mundial del Comercio. Y usted señala que sería bueno que ocurra antes de fin de año...
- En realidad el próximo mes, porque después ya no se podrá...

- ¿Por qué Brasil tiene tanto interés en ese tema?
- No es un tema particular (de Brasil) sino general. Tiene que ver con la peor distorsión que existe en el comercio internacional que son los subsidios de los países ricos a su agricultura. Y eso crea un problema general para todos los otros países: para Argentina, para Brasil, para el Mercosur

- ¿La OMC es casi la condición para lograr buenos acuerdos bilaterales con Estados Unidos y Europa?
- Sí, porque las reglas básicas del comercio estarán allí, en el organismo multilateral. Hay una disposición de EE.UU. y de India de mandar sus negociadores a Ginebra para reiniciar conversaciones informales.

- ¿Cómo queda la relación con Argentina, con la que hay diferencias?
- Todo lo que fue posible obtener para el Mercosur, lo obtuvimos. Luego, vimos que llegado a un punto ya no se podía avanzar más: no podíamos estirar la cuerda porque romperíamos la negociación. Esa fue nuestra evaluación. Pero siempre defendimos que Argentina tendría que ser considerada especialmente porque el país pasó por una crisis muy violenta. Entre Brasil y Argentina no hay tanta diferencia en cuanto a qué sectores industriales existen y producen.
Lo que sí hay es que la industria argentina se siente más débil precisamente por la crisis.

- Si Brasil tiene espaldas como para encarar una baja de aranceles en bienes industriales ¿van a revisar también la negativa que se le dio por ejemplo al ALCA?
- No. Porque son cosas distintas. No es un problema ideológico sino práctico. En el ALCA había varias cosas en las que no estábamos convencidos como compras gubernamentales, licitaciones, propiedad intelectual. No es comparable con la negociación de la OMC.

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