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Brasil quiere diálogo

Sin tomar distancia del diferendo entre la Argentina y Uruguay por las plantas de celulosa, el canciller de Brasil, Celso Amorim, dijo, durante una entrevista con La Nacion, que su presidente, Luiz Inacio Lula da Silva, "está dispuesto" a fomentar un acercamiento entre sus pares Néstor Kirchner y Tabaré Vázquez, pero advirtió que "ambos deberían pedírselo". También señaló que la actitud de su gobierno en el diferendo "nunca fue de omisión ni de intromisión", y abogó por el éxito de la gestión del embajador Juan Antonio Yáñez, designado por el rey Juan Carlos de España para facilitar el diálogo. "Si no dialogan, no van a solucionarlo", resumió, cual mensaje hacia ambas márgenes del Río de la Plata.

Poco antes de reunirse anoche con Kirchner en la Casa Rosada, Amorim no tenía expectativa alguna sobre la posibilidad de que Brasil asumiera un papel activo en el diferendo. "Al menos, en esta etapa", dijo, respetuoso de la gestión de Yáñez y de la convocatoria a ambas partes de la Corte Internacional de Justicia de La Haya, prevista para el lunes y el martes próximos.

En el Palacio Pereda, residencia del embajador Samuel Pinheiro Guimarães Neto, Amorim dijo: "Es un tema que ambos presidentes deben conversar y que sólo puede ser resuelto por medio del diálogo. Si en algo podemos ser útiles, bien. Pero tienen que pedirnos que intervengamos. Y eso no ha sucedido".

Por la mañana, Amorim firmó con su par Jorge Taiana una declaración conjunta en coincidencia con el 15° aniversario de la creación de la Agencia Brasileño Argentina de Contabilidad y Control (Abacc), creada para salvaguardar el respeto a la no proliferación de armas nucleares, el desarme y la promoción de los usos pacíficos de la energía nuclear.

Alianza estratégica

A la reunión entre ambos, de una hora de duración, se sumaron los ministros de Planificación Federal, Julio De Vido; de Defensa, Nilda Garré, y del Interior, Aníbal Fernández.

Allí, dijo Amorim: "Decidimos impulsar temas de desarrollo nuclear, espacial y de defensa. Nosotros no tenemos el poder de Francia y Alemania, pero nos planteamos una alianza estratégica. No estamos para hacer el Airbus. Por algo se empieza. En este caso, por la cooperación en la industria de la defensa".

Destacó después, con tono diplomático y tacto político, que "no existen problemas serios" en la relación bilateral. "Hace dos años no se hablaba más que de las diferencias por las heladeras", agregó.

Dijo, en otro momento, que debería reunirse más a menudo con Taiana, "acaso los fines de semana", aventuró, "para reflexionar en conjunto".

-¿Perjudica al Mercosur que la Argentina y Uruguay no puedan resolver el diferendo y recurran a tribunales internacionales y mediadores, como el rey de España?

-Es un derecho recurrir a todas las instancias que crean convenientes. Sería mejor que el diferendo no existiera, desde luego, pero deseamos que se resuelva rápidamente. En esta situación, no se puede imponer nada. En la tarea de facilitar el diálogo no puede haber posibilidad de dar lugar a suspicacias sobre la cercanía a uno o al otro. Si no dialogan, no van a llegar a una solución.

-Uruguay siempre quiso que se dirimiera en el Mercosur.

-Y un tribunal trató el caso. Puede acudir al Mercosur cuantas veces sea necesario.

-Chávez dijo que el Mercosur, al igual que la Comunidad Andina de Naciones (CAN), ha muerto.

-La incorporación de Venezuela al Mercosur debe pasar por el Congreso de Brasil. Deberá interpretarla como una expresión de impaciencia. El Mercosur tiene una agenda de realizaciones que es impresionante en derechos humanos, democracia y otras cuestiones.

-¿Incorporó el Mercosur la política exterior de Venezuela?

-Más bien, Venezuela debe adaptarse al Mercosur. Chávez tiene todo el derecho de expresar su opinión. En poco tiempo hemos visto un gran empuje. A diferencia del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), que no empezó, el Mercosur es una realidad. Venezuela le da al bloque la posibilidad de tener un perfil geográfico más importante, como si fuera una vértebra sudamericana, y aporta el tema de la energía.

Las asimetrías existen

Simpático y dispuesto al diálogo, Amorim no miró en ningún momento el reloj ni atendió llamadas telefónicas. En una hora bebió un café y un vaso de agua. A su derecha, dos armaduras flanqueaban el escritorio principal de la biblioteca del Palacio Pereda, recientemente remozado.

"En el Mercosur hay que hacer algo sin lesionar a los otros socios", señaló después de un breve silencio. Se refería a las asimetrías denunciadas por Uruguay y Paraguay. Luego agregó: "El Mercosur debe ser más equilibrado".

- ¿Mejoró la relación de Brasil con Bolivia después de la decisión de Evo Morales de nacionalizar los hidrocarburos?

-Está más distendida. No desaparecieron los problemas, pero no hay señales de confrontación. Está resuelto lo más sensible: el contrato de exploración del gas. El objetivo es exportar el gas de Bolivia a Brasil. Yo creo que se puede hablar de inversiones sin hablar del precio.

-¿Es contraproducente que algunos países, como Perú y Colombia, negocien acuerdos de libre comercio con los Estados Unidos?

-Cada país tiene el derecho de buscar el camino que crea conveniente. En eso se basa el pluralismo. Yo no estoy en contra de un acuerdo entre el Mercosur y los Estados Unidos, por ejemplo. Podemos no compartir el objetivo, pero no sería inaceptable en momentos en que vemos una progresiva unión de América del Sur.

-¿Vislumbra algún cambio en la región con mayoría de número demócrata en el Congreso de los Estados Unidos?

-Si estuviéramos negociando un acuerdo con los Estados Unidos, estaría preocupado. Nuestro gran tema es el agrícola, que se debate en la Ronda de Doha. Lo que importa no es el partido que domine el Congreso, sino los Estados de los cuales provienen los legisladores.

-¿Qué hacen, mientras tanto, Brasil y la Argentina para seducir a sus vecinos?

-Eso, la seducción, es lo que ejercen los demócratas.

-¿Qué significa ser la cara de su país en el exterior?

-Yo tengo que ser su abogado.

-¿En qué quedó el escándalo del Partido de los Trabajadores (PT)?

-Todo fue alimentado por el combustible de las elecciones. Fue desproporcionado. Se impuso finalmente el liderazgo personal del presidente Lula, lo que ha hecho por los pobres. En lo personal, tengo una gran afinidad con el proyecto de reforma social.

-Si tuviera que limpiar de conflictos la estantería de la relación con la Argentina, ¿por cuál empezaría?

-Por el fútbol.

Fernán Saguier y Jorge Elías

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