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El encargado de la diplomacia de Brasil analiza el nuevo estatus mundial de su país, destaca la alianza con Chile y asegura que la región sigue siendo su prioridad: "Sudamérica es nuestro escenario privilegiado de cooperación".


Tamara Avetikian Bosaans Enviada especial

Que Brasil es una potencia de nivel mundial, ya nadie lo cuestiona. Que Brasil busca la integración regional y ejercer ahí su liderazgo, no es una sorpresa. Que Brasil ha tenido diferencias con las grandes potencias, por ejemplo en los temas de Irán o Libia, es indudable. Pero que el Mercosur esté en crisis y que Brasil ha perdido fe en esa instancia es algo que el canciller brasileño Antonio Patriota niega terminantemente. Que Brasil haya dejado de ser el estrecho aliado histórico de Chile es otra cosa que el diplomático desmiente. "La familia sudamericana la consideramos nuestra familia y es nuestro escenario privilegiado de cooperación", afirma.

En una larga entrevista en su espectacular oficina vidriada estilo Niemeyer, en Itamaraty, la sede de la cancillería en Brasilia, Patriota hace un profundo análisis sobre la política exterior de Brasil, y envía un mensaje de amistad a los chilenos. "Estoy siempre en contacto con mi colega Moreno, tengo una buena amistad, y apreciamos mucho el papel de Chile en Haití. Tenemos una relación muy cercana en lo económico. Chile es el segundo socio comercial en América Latina, lo que no es poca cosa si uno toma en cuenta que la economía chilena es el 11% de la de Brasil, con casi US$ 10 mil millones de comercio bilateral, bastante equilibrado. Y somos el segundo destino de las inversiones chilenas".

-A pesar de eso, hay sectores en Chile que piensan que Brasil, con el rol global que está jugando, ha dejado a un lado esa alianza tan estrecha que hubo en el pasado. ¿Qué dice a eso?

 "Mi opinión sincera es que en la diplomacia, cuando la relación se establece en un marco de cooperación activa, con contactos entre distintos niveles de gobierno, entre la sociedad, en el sector privado, no hace falta tanta inversión política como se necesita cuando se está abriendo una nueva frontera diplomática.

"El mensaje que me gustaría transmitir es que todos los países de Sudamérica son prioritarios para Brasil. La familia sudamericana la consideramos nuestra familia y es nuestro escenario privilegiado de cooperación. Hoy tenemos la oportunidad histórica de garantizar para Sudamérica un espacio de democracia y de paz. En el mundo en desarrollo en particular, no hay otra región con democracia, crecimiento, progreso social, paz y ausencia de armas de destrucción".

Patriota destaca que los bloques como Mercosur, Unasur y Celac son muy importantes para Brasil, y que al mismo tiempo éstos son espacios de cooperación donde trabajan juntos países con gobiernos de distintas orientaciones, como Venezuela, Chile y Cuba. "Hay un gran aprecio por la forma muy pragmática, constructiva, con que Chile asumió este papel", dice.

Para el canciller, la integración debe estar por encima de diferencias ideológicas. "Hubo un momento de Unasur en el que surgieron tensiones entre los países de centroizquierda y los de centroderecha o los más cercanos a EE.UU. En esa reunión, en Argentina, en 2010, lo que se escuchó fue una manifestación, un deseo de integración por encima de todo. Y en ese encuentro, tanto el Presidente Chávez como Piñera defendieron la misma línea de pensamiento".

-¿Considera usted que Mercosur está en crisis?

"No estoy de acuerdo en absoluto. Mercosur es una gran historia de éxito, y hoy se beneficia de una convergencia política muy importante. Los cuatro dirigentes emanan del mismo tipo de trayectoria política, de lucha por los derechos de los menos favorecidos, de los sectores más pobres de las sociedades. Mujica es un símbolo de la lucha contra la dictadura en Uruguay. Lo mismo Dilma Rousseff, y el Presidente Lugo a su manera, y la Presidenta Kirchner también. En términos comerciales, la multiplicación es impresionante: en veinte años pasamos de cuatro a más de cuarenta mil millones de dólares en comercio".

-Pero hay dificultades...

"Son las dificultades de la prosperidad, las dificultades del éxito. Si uno no se acerca al vecino, tendrá menos dificultades. Las hay entre Canadá y EE.UU., entre los miembros de la Unión Europea. Es normal cuando la relación se vuelve intensa. Hasta un matrimonio feliz tiene dificultades. Se debe tener negociaciones permanentes, y así debe ser, porque si hay negociación, quiere decir que no hay una dominación de una parte sobre la otra".

-¿Ve competencia entre Mercosur y la Alianza del Pacífico?

"Son ejercicios distintos de búsqueda de inserción internacional. Para nosotros, lo fundamental es el compromiso de Chile con Unasur. Cuando el corredor bioceánico esté plenamente en operación, Chile será un excelente puente hacia Asia Pacífico para los países del Atlántico".

Liderazgo mundial

Brasil llegó este año a ser la sexta economía mundial, sobrepasando a Gran Bretaña. Las cifras de superación de la pobreza dan cuenta que 28 millones dejaron esa condición en los últimos años y que 39,5 millones entraron a la clase media. Las empresas brasileñas salieron al mundo y empresarios extranjeros corren con sus inversiones al país. Con una presencia mayor en el entorno internacional, Brasil se siente destinado a sumarse al grupo de los países influyentes.

-El papel de Brasil en el mundo parece que hubiera llegado sin aviso, que de repente se dio cuenta de que podía jugar un papel importante.

"Esa es una simplificación. Lo que pasa es que Brasil siempre tuvo circunstancias objetivas que uno podía decir que le llevaría a participar de los organismos de decisión global con alguna capacidad de influir sobre las decisiones, en función de su territorio, el quinto más grande del mundo, de la población que está entre las cinco más grandes, la sexta economía, pero eso es más reciente.

"Creo que lo que ha dado a Brasil algo más en términos de influencia en los últimos años es que hemos hecho las tareas para la casa. Estamos creciendo con disminución de desigualdad; creamos empleo, tenemos una de las tasas de desempleo más bajas del mundo; hemos desarrollado la agricultura en el plano tecnológico, y todo eso en un ambiente democrático, de paz y cooperación con todos los vecinos.

"Podemos ser un actor de paz y cooperación. Si caminamos a un mundo más multipolar, Brasil puede ser un líder en la búsqueda de la 'multipolaridad de la cooperación'. Porque no hay garantías de que la multipolaridad será positiva. Puede haber multipolaridad con competencia, con rivalidad, con quiebre, con bloques. Nos interesa el sistema internacional de la cooperación".

-Sin embargo, esa influencia ha sido difícil de ejercer. Como en el caso de Irán, cuando Brasil intentó mediar junto a Turquía.

"Fernando Pessoa escribió: 'Todo vale la pena cuando el alma no es pequeña'. Esa iniciativa no era una solución, sino una medida de creación de confianzas. Creíamos que contábamos con el pleno apoyo de las potencias principales. El acuerdo de Teherán seguía puntos y parámetros que habían sido objeto de manifestaciones por escrito del Presidente estadounidense hacia Brasil y Turquía. Sin embargo, en el momento, circunstancias políticas distintas y evaluaciones que no eran las nuestras llevaron a otra política. Bueno, yo creo que valió la pena, porque la motivación era auténticamente la de disminuir tensiones por la vía del diálogo y examinar las alternativas, que demostraron que no eran mejores. Después de las sanciones, estamos peor de lo que estábamos en mayo de 2010".

El canciller destaca que Brasil seguirá "trabajando con independencia, pero también con realismo": "Nuestra influencia es creciente, y creo que tenemos capacidad para influir en todos los grandes temas internacionales: en cuestiones financieras; comerciales; discusiones del medio ambiente, y desarrollo sustentable".

-Influir con independencia, ¿ésa será la marca de Brasil?

"Sí, con independencia, pero en función de valores que son compartidos, como la paz".

-¿Sería ésa la razón de por qué, por ejemplo, Brasil se abstuvo en la resolución de ONU que aprobó la intervención en Libia?

"El desarrollo de los acontecimientos nos dio la razón. Hoy hay pruebas de que no era exclusivamente una misión para proteger civiles lo que se tenía en mente al proponer la resolución 1973; era otro tipo de agenda".

-¿Un cambio de régimen?

"Eso puede ser discutido, pero hagámoslo de forma transparente. Brasil fue a la guerra contra el régimen nazi, en la II Guerra Mundial. (El uso de la fuerza) no se excluye de antemano.

"Lo que no es positivo para la 'multipolaridad de la cooperación' que pretendemos entre los miembros del Consejo de Seguridad es defender una iniciativa militar en un país bajo el argumento de la protección de civiles cuando lo que se tiene en mente es un cambio de régimen. Eso debilita la autoridad del Consejo".

-Con esa postura, ¿aceptarán a Brasil como miembro permanente en el Consejo?

"Yo creo que es una postura de gran respetabilidad. Ésa es la ventaja de aquellos países de la región, los que estamos en Haití, por ejemplo, que buscan la paz por medios pacíficos. No hay que sucumbir a la ideología que sostiene que la paz se garantiza por medios militares. Hay que luchar contra esa ideología. La imprevisibilidad que conlleva una intervención militar es enorme; puede muchas veces obtener el resultado contrario del objetivo".

El caso de Cuba

"El caso de CubaLa especificidad cubana tiene que ver con las consecuencias de la Guerra Fría, la situación del embargo norteamericano que crea condiciones que son distintas de las de otros países de la región."

Democracia y DD.HH.

"Yo no voy a decir lo que tiene que hacer Chile (en materia de democracia y derechos humanos), pero seguimos con mucho interés las manifestaciones estudiantiles."

 La abstención en Libia

"Si uno ingresa (a un país) con una intervención para defender civiles y causa la muerte de civiles, destruye hospitales e infraestructura, si entra con una agenda no declarada, nosotros no queremos ser parte de esa intervención."

-La Presidenta Rousseff va a Cuba. ¿Mencionará el tema de la democracia y el cumplimiento de la cláusula democrática iberoamericana y de Celac?

"Con Cuba hay una relación cercana en el plano político, y en el plano económico cada vez más. Estamos involucrados con empresas privadas brasileñas pero con aportes del Banco de Desarrollo, con proyectos de infraestructuras ambiciosos, como el del puerto de Mariel. Hay gran interés de las empresas brasileñas en seguir allá, entre otras cosas porque hay una mano de obra de excelente calidad (...) Hay que tomar en cuenta que la situación cubana es consecuencia de la Guerra Fría".

-Pero esa situación ya está normalizada hace tiempo.

"Todos los países de América y el Caribe tienen relaciones. Trabajamos mucho con Cuba en Haití. Fueron médicos cubanos los que controlaron la epidemia de cólera. Lo importante es que Cuba pueda participar de mecanismos regionales de concertación y haya un reconocimiento de la especificidad cubana en la región...".

-¿Cuál es esa "especificidad cubana"?

"Esa especificidad cubana tiene que ver con las consecuencias de la Guerra Fría, la situación del embargo norteamericano que crea condiciones que son distintas de las de otros países. Y el hecho de que Cuba asuma la coordinación de Celac a partir de 2013, creo que es simbólico e interesante, porque demuestra que evolucionó mucho en la reintegración plena al diálogo con toda la región. Además, Cuba adoptó la cláusula democrática de Celac".

-¿Quiere decir que va a ser democrática de aquí al 2013?

"En materia de derechos humanos y de democracia se aplica un poco lo que dijo la Presidenta Rousseff ante la ONU: 'Todos tenemos progresos que hacer'. Yo no voy a decir lo que tiene que hacer Chile, pero seguimos con mucho interés las manifestaciones estudiantiles. En Brasil tenemos conciencia de los retos que tenemos".

Patriota también se refiere a la misión en Haití , defendiendo la reducción de efectivos "gradualmente, en coordinación con el gobierno haitiano, porque hay que tomar en cuenta su percepción de la necesidad de apoyo internacional".

-¿Retirará las tropas Brasil?

"Tenemos que coordinarnos con los demás. Escuchar a ONU y a los haitianos, pero lo normal es que sí. Hubo dos sucesiones democráticas en Haití, los que eran gobierno hoy son oposición. La preocupación por la inestabilidad ya no es tanta. Hay relativa estabilidad (...) Para mí, es una señal de que el trabajo de la misión ha tenido éxito".

-¿Pero hay un plazo?

"Hasta el fin del gobierno de Martelly, que son cinco años... y ya pasó medio".

Antonio Patriota

Estudió Filosofía en La Universidad de Ginebra

Diplomático desde 1979, fue embajador en Washington (2007-2009) y representante en la misión permanente de Brasil en la ONU. Fue viceministro de Exteriores hasta 2010.

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