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20151216 ME WTO Nairobi 3Fotos: Oficina de Prensa/MRE

 

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Discurso del Ministro Mauro Vieira con ocasión de la Sesión de Apertura de la Conferencia Ministerial de la Organización Mundial del Comercio  Nairobi, 16 de diciembre del 2015

 

Señora Presidente, Ministra Amina Mohammed,

Me gustaría empezar agradeciendo a Kenia por la hospitalidad y por la excelente organización de esta X Conferencia Ministerial de la Organización Mundial del Comercio.

Agradezco también al Director General, Embajador Roberto Azevêdo, por sus incansables esfuerzos para revitalizar la OMC en todas sus funciones y para facilitar los exitosos resultados que todos esperamos de Nairobi.

Señora Presidente,

La OMC probó ser una institución indispensable desde su creación en 1995, que consolidó y reforzó la estructura multilateral de reglas y procedimientos. La Organización ha sido un activo vital para el monitoreo de las relaciones comerciales y para la solución de controversias. Por medio de un sistema de compromisos multilaterales, la OMC ayudó a sus Miembros a navegar por las problemáticas aguas de la crisis financiera de 2008, evitando los riesgos del proteccionismo y de la guerra tarifaria. La cláusula de la Nación Más Favorecida sigue siendo la fundación que ha permitido a esta construcción resistir al mal tiempo.

No obstante, tenemos que admitir que el pilar negociador de la OMC se encuentra en situación crítica. Estamos aquí en Nairobi, después de catorce años de negociaciones de la Ronda de Doha, y todavía el consenso político sobre cómo concluir las negociaciones se nos escapa. Para los países en desarrollo, la Ronda de Doha ha sido una colección de promesas incumplidas. Todavía persiste una asimetría indefendible entre productos industriales y agrícolas en relación al acceso a mercados y disciplinas. Al mismo tiempo, los nuevos acuerdos mega-regionales levantan cuestiones sobre nuestro compromiso colectivo con la OMC como foro negociador.

A lo largo de los años,  Brasil y el G-20 dedicaron considerables recursos y esfuerzos para hacer avanzar la Agenda de Desarrollo de Doha. Hicimos eso con base en nuestro compromiso de largo plazo con el multilateralismo y en nuestra convicción de que cuestiones sistémicas que afectan y distorsionan el comercio internacional, particularmente en Agricultura, solo pueden ser adecuadamente tratadas en el contexto de una estructura multilateral.

Dos años atrás, en Bali, llegamos a un resultado muy significativo con el Acuerdo de Facilitación del Comercio. Pero este era parte de una promesa todavía no cumplida: la de que en el plazo de dos años nos encontraríamos para concluir la negociación de las cuestiones fundamentales de la Ronda.

A la luz del hecho de que eso no va a ocurrir, la OMC enfrenta dos opciones en Nairobi, y voy a ser claro sobre nuestra visión sobre eso.
En la primera opción, partiremos de Nairobi con un acuerdo sobre la prohibición de subsidios a la exportación de productos agrícolas, y medidas equivalentes, y un paquete significativo de resultados en favor de los Países de Menor Desarrollo Relativo.

Subsidios a la exportación de productos agrícolas son ampliamente reconocidos como la forma más perniciosa de distorsión del comercio agrícola y su prohibición es una aspiración antigua de agricultores en los países en desarrollo. Nairobi entonces será un éxito y continuaremos restaurando la credibilidad del pilar de negociación de la Organización. Habremos garantizado una base sobre la cual mirar resultados en los demás temas que estamos negociando en la Agenda de Desarrollo de Doha.

La segunda opción es fracasar en obtener resultados en el tema emblemático de la agricultura, e intentar compensar ese fracaso con resultados cosméticos. En ese escenario, la credibilidad de la Organización va a desmoronarse y la OMC enfrentará un tremendo riesgo de parálisis en un momento en el cual las transformaciones en el comercio internacional tornan sus acciones más necesarias.

Para Brasil, solo hay una opción: la primera. Estamos plenamente comprometidos a trabajar para el éxito de Nairobi.

Hemos venido a Nairobi para negociar. Mi mandato me ha sido dado por una nación que busca prosperidad y justicia social, una nación que cree en la justicia y en un futuro abierto para todos, un país que siempre ha creído en los instrumentos multilaterales como manera de alcanzar ese objetivo. Ese es un mandato del cual no voy a distanciarme.

La agricultura permanece como el área donde encontramos las distorsiones más flagrantes en el comercio internacional, y en la cual la liberalización puede ser más benéfica para los países en desarrollo. Obtener resultados en la prohibición de subsidios a la exportación y medidas equivalentes no significa, es claro, que se torna menos importante conseguir resultados significativos en Acceso a Mercados y en Apoyo Doméstico, pero es la necesaria señal vital que la OMC debe enviar a partir de Nairobi.

Muchas gracias.

 

Speech by Minister Mauro Vieira on the occasion of the Opening Session of the 10th Ministerial Conference
of the World Trade Organization

Nairobi, December 16, 2015

 

Madame Chair, Minister Amina Mohammed,


Let me start by thanking Kenya for its hospitality and for the excellent arrangements for this 10th Ministerial Conference of the World Trade Organization.

We also thank the Director-General, Ambassador Roberto Azevêdo, for his tireless efforts to revitalize the WTO in all its functions and to facilitate the successful outcomes we all expect in Nairobi.

Madame Chair,

The WTO has proven to be an indispensable institution since its establishment back in 1995. It has consolidated and reinforced the multilateral framework of trade rules and procedures. It has been a vital setting for monitoring trade relations and solving disputes. Through a system of multilateral commitments, it helped Members navigate the troubled waters of the 2008 financial crisis, avoiding the risks of protectionism and tariff wars. The Most Favored Nation clause remains the cornerstone that has allowed this construction to resist all kinds of weather.

But we have to admit that the WTO´s negotiating pillar is at a critical juncture. We are here in Nairobi after fourteen years of negotiations of the Doha Round and yet a political consensus on how to conclude the negotiations has so far eluded us. The Doha Round has been a collection of unfulfilled promises for developing countries. An indefensible asymmetry in disciplines and market access between industrial and agricultural products persists. At the same time, new mega-regional agreements raise questions about our collective commitment to the WTO as a negotiating forum.

Over the years, Brazil and the G-20 devoted considerable resources and efforts to advance the Doha Development Agenda. We did so based on our log-term commitment to multilateralism and our conviction that systemic issues that affect and distort international trade, particularly in Agriculture, can only be adequately dealt with in the context of a multilateral framework.

Two years ago, in Bali, we came to a very significant result in the shape of the Trade Facilitation Agreement. But it was part of yet another unfulfilled promise: the promise that in two years' time we would meet to conclude the negotiation of the core issues of the Round.

In light of the fact that this is not going to happen, WTO faces two options in Nairobi, and I will be clear on our vision about that.

In the first option, we leave Nairobi with an agreement on the prohibition of export subsidies for agricultural products and equivalent measures and a meaningful package of results in favor of LDCs.

Export subsidies in agricultural products are widely recognized as the most pernicious form of distortion in agricultural trade and its prohibition is a long overdue aspiration of farmers in developing countries. Nairobi will then be a success and we will continue to redress the credibility of the negotiating pillar of the organization. We will have ascertained a basis upon which to aim for results in the remaining issues that we were negotiating in the DDA.

In the second option, we fail to deliver on this emblematic agricultural issue and try to cover up for failure with cosmetic results. In this scenario, the credibility of the Organization will crumble and it will face a tremendous risk of paralysis in a moment when transformations in international trade make its action most needed.

For Brazil, there is only one option: the first. We are fully commited to working towards success in Nairobi.

We came to Nairobi to negotiate. My mandate is given by a nation that seeks prosperity and social justice, a nation that believes in fairness and a future open for all, a country that has always believed in multilateral instruments as a means to that end. This is a mandate from which I will not distance myself.

Agriculture remains the area where we find the most glaring distortions in international trade, and where liberalization can be the most beneficial for developing countries. Delivering on the prohibition of export subsidies and equivalent measures does not mean, of course, that it becomes less important to pursue meaningful outcomes on Market Access and Domestic Support, but it is the necessary vital sign that WTO must send from Nairobi.

Thank you.

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