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Hoy el presidente Michel Temer dará inicio a una visita de Estado a China, donde participará también de la Cumbre de Jefes de Estado y Gobierno del Brics. Su presencia en ese país es un paso más hacia la consolidación de una asociación exitosa, que se ha traducido en un mayor diálogo sobre cuestiones globales y en más inversión y comercio. China es una figura central en las relaciones internacionales de nuestro siglo y será, en poco tiempo, la mayor economía del planeta. Es nuestro principal socio comercial e importador de productos brasileños, además de fuente de inversiones fundamentales para la modernización de la economía brasileña. También tiene un peso creciente en áreas de interés brasileño y global, como paz y seguridad, cambio climático, comercio internacional y gobernanza financiera.

La visita coincide con el crecimiento del comercio bilateral y de las inversiones chinas en Brasil. En 2016 nuestras ventas al país alcanzaron los US$ 35 mil millones. En el primer semestre de este año las exportaciones brasileñas hacia China crecieron un 33%. China es uno de los principales inversores extranjeros en Brasil. Las empresas de aquél país pretenden inyectar US$ 20 mil millones en la economía brasileña en 2017, un volumen 70% superior al que se invirtió el año pasado. Dicho monto se suma al stock de inversiones chinas, de cerca de US$ 50 mil millones. Con la mejora del ambiente de negocios en Brasil, las empresas chinas, que ya estaban presentes en las áreas de infraestructura y servicios, pasaron a operar en los sectores de energía, transportes y agronegocio. La agenda del presidente Temer incluirá un importante encuentro empresarial, con el objetivo de ampliar aún más la relación económica y comercial.

Tenemos el desafío de diversificar la pauta exportadora brasileña para aumentar la participación de nuestros productos industrializados y de nuestros servicios. Brasil mantendrá la posición de importante proveedor de alimentos a China, pero busca agregar valor a las exportaciones de esos productos, formando asociaciones con empresas chinas. Estamos trabajando para seguir abriendo el mercado chino a los productos, servicios e inversiones brasileñas. Los acuerdos que se firmarán durante la visita presidencial demuestran que esos esfuerzos están dando resultado.

Son acuerdos que sellan negocios significativos, como la asociación entre Petrobras y la petrolífera china CNPC, con miras a reanudar las obras del Complejo Petroquímico de Río de Janeiro (Comperj). Incluyen también la participación de compañías chinas en proyectos de gran porte, como el Ferrocarril de Integración Porto Sul, en Ilhéus, la Terminal de Porto de São Luis, el inicio de las obras de la línea de transmisión Belo Monte-Río de Janeiro, la usina nuclear de Angra 3 y la construcción del puente Salvador-Itaparica. Significarán, además, la concesión de líneas de financiación y garantías de más de US$ 10 mil millones a distintos bancos y empresas brasileñas. El empeño del gobierno y del sector privado en la negociación con la parte china ha sido fundamental para obtener dichos resultados.

Pero no hay duda de que la apuesta a largo plazo en Brasil es también consecuencia de las reformas en curso, que permitieron recobrar la confianza en el rumbo del país. Nuestra asociación exitosa con China está anclada en los intereses mutuos y en el fortalecimiento de nuestra relación diplomática ante un mundo en rápida transformación, caracterizado por nuevas tentaciones unilaterales, incluso en el área económica y comercial. Brasil y China comparten muchos objetivos y principios. Queremos contribuir para que los desafíos globales –en áreas como comercio y finanzas, cambio climático, terrorismo, paz y seguridad, y refugiados– sean enfrentados de manera cooperativa, respetando el derecho internacional y el multilateralismo.

Tanto el diálogo con China como la cooperación en el marco del Brics son fundamentales para la proyección de nuestros intereses y valores en un contexto internacional marcado por el desplazamiento del centro de gravedad económica y política global en dirección al continente asiático. La visita del presidente Temer fortalecerá la asociación exitosa con China, una asociación que no sólo beneficia a ambos países, sino que contribuye igualmente para una consolidación de un orden internacional más justo, equilibrado y racional en el siglo XXI.

Aloysio Nunes Ferreira es ministro de Relacinoes Exteriores

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