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Antonio de Aguiar Patriota
Ministro de Relaciones Exteriores de Brasil


La inexistencia de mecanismos internacionales que disciplinen el comercio de armas convencionales es un factor relevante en la intensificación de conflictos internos y de la violencia en grandes ciudades.

Al contrario de lo que ocurre con las armas de destrucción masiva - como nucleares, químicas y bacteriológicas -, no existe actualmente un acuerdo internacional que discipline el comercio de armas convencionales.

Brasil, junto con la amplia mayoría de los Estados miembros de las Naciones Unidas, ha trabajado para que se llene ese vacío. Contribuiremos para que la conferencia final de las Naciones Unidas para el Tratado sobre Comercio de Armas (ATT , del inglés Arms Trade Treaty), a ser realizada en Nueva York, a partir del 18 de marzo, produzca resultados concretos y significativos.

Estamos realizando esfuerzos para que, al final de la conferencia, sea adoptado un instrumento que establezca parámetros internacionales comunes a fin de que sean respetados en los procesos nacionales de autorización a la exportación de armamentos. No es algo trivial: si se adopta, ese instrumento representará un importante avance.

La adopción del Tratado sobre Comercio de Armas no significa un menor énfasis por parte de Brasil en el sentido de trabajar en el contexto de la ONU por la eliminación de las armas de destrucción masiva, que representan la mayor amenaza a la propia supervivencia de la humanidad. Con respecto a esas armas, Brasil defiende que sean cumplidos con sentido de urgencia los compromisos asumidos en el plano multilateral, que son esenciales para alcanzar el objetivo mayor de paz.

El significado principal del ATT está en prever herramientas para la prevención y el combate al tráfico de armas, el cual ha contribuido al surgimiento de conflictos e incrementando la violencia armada en diversas regiones del mundo.

Brasil defiende que el tratado disponga expresamente la prohibición de transferencia de armas por parte de Estados a entidades no estatales.

Es también necesario que "certificados de usuario final" sean emitidos en todas las transacciones, atestando que el armamento no será reexportado sin la previa anuencia del exportador original.

Es importante entender que el ATT no tiene por objetivo restringir el comercio lícito de armas. Se trata de una iniciativa que busca aumentar la responsabilidad de los Estados con relación a esas transacciones, condicionando las exportaciones de armas convencionales a controles nacionales que obedezcan normas mínimas - establecidas multilateralmente -, sin crear restricciones indebidas a las transacciones.

Por restringir el acceso ilegal a los instrumentos de violencia, iniciativas como la adopción de un Tratado sobre el Comercio de Armas representan importantes avances no solo en la protección de las poblaciones civiles en situaciones de conflicto, sino también de la agenda de prevención de conflictos internacionales. Necesitamos luchar por ese objetivo.

La facilidad en la obtención de armas convencionales por parte del comercio ilícito multiplica los daños causados por conflictos. Y quienes sufren las consecuencias, la mayoría de las veces, son civiles desarmados, particularmente grupos vulnerables como niños y ancianos.

Brasil confía en que es posible adoptar, en el ámbito de las Naciones Unidas, un acuerdo equilibrado y no discriminatorio. Y que, de tal manera, se de un paso auspicioso en dirección a un orden internacional más seguro y pacífico.

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