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Por Sérgio França Danese

La relación entre Brasil y Argentina seguirá siendo central para nuestros países en 2020. La densa integración comercial y productiva que hemos construido en las últimas décadas, sumada al histórico intercambio social entre nuestros pueblos, que se expresa, por ejemplo, en el hecho de que somos el primer contingente de turistas extranjeros recíprocamente, indica que la relación bilateral tiene un carácter estructural que la sostiene y alienta.

Algunos datos son suficientes para mostrar la profundidad de nuestra integración. Brasil es el principal socio comercial de Argentina, tanto en exportaciones como en importaciones, mientras que la Argentina es la tercera fuente de importaciones brasileñas y el cuarto destino de nuestras exportaciones. Asimismo, los productos de alto valor agregado dominan la agenda comercial bilateral, lo cual significa empleos de calidad en ambos lados de la frontera. En cuanto a las inversiones, hay aproximadamente u$s16.000 millones del Brasil invertidos en la Argentina, que generan más de 50 mil empleos directos. Por su parte, las empresas argentinas tienen un stock de inversiones en Brasil de alrededor de u$s13.000 millones, lo que da cuenta de más de 40 mil puestos de trabajo en mi país.

Argentina es el mayor emisor de turistas que viajan al Brasil, y viceversa. Los más de 2,5 millones de argentinos que visitan Brasil anualmente generan ingresos equivalentes al 10% de las exportaciones de bienes de Brasil a la Argentina, y el turista brasileño está descubriendo cada vez más los destinos “no tradicionales” en Argentina: el portugués se escucha cada vez más en el norte y el extremo sur argentinos.

Estos son puntos estructurales de la relación, en la que no habrá retroceso. Por el contrario, hay claras perspectivas de mejora. En 2020, después de varios años de recesión o resultados económicos débiles, Brasil volverá a crecer: se estima un aumento del PBI de alrededor del 2%. La actual agenda de reformas económicas e institucionales del país permitirá un crecimiento aún mayor a mediano plazo. La recuperación económica brasileña reactivará las cadenas de producción y comercio exterior que estuvieron dormidas en los últimos años, generando más importaciones de productos argentinos e inversiones, sobre todo si el ambiente económico e institucional de Argentina registra progresos rápidos.

También en el sector turístico la relación debe intensificarse. El número de turistas brasileños que llegan a la Argentina casi se ha duplicado en la última década, demostrando el creciente interés de mis compatriotas en la gente y los paisajes de este país. Por otro lado, la mejora de las cifras de seguridad pública en Brasil (las muertes violentas disminuyeron un 22% en los primeros meses de 2019, después de una caída del 13% en 2018) garantizará al turista argentino una experiencia aún más agradable en mi país. Los gobiernos de Brasil y Argentina pueden contribuir decisivamente para este sector, fundamental en la generación de ingresos, renegociando el número de vuelos entre ambos países.

Mercosur
Finalmente, Brasil y Argentina tienen un compromiso con el Mercosur, nuestro proyecto de inserción internacional común, que viene pasando por un ansiado aggiornamento para volver a su matriz de integración económico-comercial y de inserción al mundo, no de aislamiento y encierro. Después de años de acomodamiento, el bloque inauguró recientemente el comienzo de un ciclo virtuoso de reformas internas y dinamización externa, eliminando barreras comerciales intrabloque, promulgando los protocolos de inversiones y de compras gubernamentales y logrando un progreso firme en el frente extrarregional, con el cierre de acuerdos con la Unión Europea y la EFTA, así como avances en las negociaciones con Canadá, Corea del Sur, Singapur y Líbano.

Para obtener los mejores resultados de esos acuerdos, que prometen llevar al Mercosur a otro nivel global, Brasil y Argentina necesitan seguir trabajando sin descanso, de forma bilateral y con los demás socios del bloque, en la modernización de sus estructuras económicas y en la apertura competitiva de sus economías al mundo. Una señal importante en esa dirección se ha dado recientemente, con el anuncio del libre comercio automotor entre nuestros países a partir de 2029. Otro paso se tomará con la implementación de una reforma inteligente y consecuente del Arancel Externo Común del Mercosur, buscando dar más competitividad a nuestras empresas y mayor bienestar económico para argentinos y brasileños.

Embajador del Brasil en la Argentina

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