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Enio Cordeiro, Embajador de Brasil en México

Las relaciones Brasil-México pasan por un momento bastante productivo que subraya la determinación política de proyectar una visión de grandeza y de importancia estratégica de la relación bilateral.

El fortalecimiento de la relación Brasil-México es factor de mayor confianza y de equilibrio político en las relaciones regionales. Los movimientos de acercamiento político y económico entre Brasil y México tienen la capacidad de provocar un importante salto cualitativo en las relaciones regionales.

Persisten, sin embargo, prejuicios y desconfianzas en la relación bilateral.

Por eso, Brasil y México necesitan conocerse más y mejor. Necesitan verse trabajando juntos con iniciativas comunes en el plano bilateral, regional y multilateral. Necesitan fortalecer el diálogo político y sus relaciones económicas y de cooperación, con la intensificación de visitas bilaterales y de la cooperación en políticas sociales, en educación, salud, cultura y turismo. 

Es importante asimismo que los demás países nos vean trabajando juntos.

Brasil y México son las dos más grandes economías de América Latina. Sumadas, las economías de Brasil y de México representan 65% del PIB de América Latina.

El comercio bilateral alcanzó en 2015 el valor de US$ 8 mil millones, con exportaciones brasileñas de US$ 3.6 mil millones y exportaciones mexicanas de US$ 4.4 mil millones, generando un déficit para Brasil de US$ 790 millones.

Un dato a destacar son las inversiones recíprocas.

El stock de inversiones de empresas mexicanas en Brasil alcanzó la cifra de US$ 30 mil millones. La fuerte presencia de las inversiones privadas mexicanas es bastante notable en la vida cotidiana de todos los brasileños.

A su vez, las inversiones privadas brasileñas en México están distribuidas en más de 650 empresas. Ahí se incluye la adquisición de la Cervecería Modelo y la inversión de Braskem-Idesa en planta de etileno en Veracruz.

Los dos países dieron inicio a un ambicioso programa de negociaciones con vistas a la ampliación y profundización de su acuerdo bilateral de complementación económica (ACE-53).

El acuerdo comercial ampliado deberá incluir capítulos sobre servicios, inversiones, compras gubernamentales, propiedad intelectual, facilitación de comercio, medidas sanitarias y fitosanitarias.

Hay una gran expectativa con relación a esas negociaciones.

Se debe recordar, sin embargo, que en 2012 se frustró el intento de sacar adelante un Acuerdo Estratégico de Integración Económica que tenía precisamente como fin el establecer el libre comercio entre los dos países.

En el sector automotriz rige el ACE-55. Hasta 2010, el comercio en este sector generó superávits para Brasil. Con el fortalecimiento de la competitividad exportadora de las armadoras en México, esa tendencia se revirtió bruscamente en 2011. Factor determinante para la disminución de las exportaciones brasileñas hacia México fue el ingreso masivode automóviles usados exportados por los EUA, que llegaron a representar, en 2014, más de 50% de las ventas internas de automóviles en el mercado mexicano. Frente a eso, Brasil negoció con México, en 2012, la introducción de un sistema de cuotas en el acuerdo automotriz. Ese sistema fue prorrogado en 2015 y se extenderá hasta 2019.

La ampliación de asociaciones entre los sectores privados de los dos países será esencial para consolidar una mayor integración entre las dos economías. Las oportunidades a explorar incluyen la posibilidad de integración industrial en sectores estratégicos como la industria aeroespacial y la industria de defensa.

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