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Hadil da Rocha Vianna, Embajador de Brasil en Uruguay

La emergencia internacional de salud pública provocada por el Zika viene demandando el esfuerzo conjunto de la comunidad global para combatir el virus y el mosquito Aedes Aegypti, transmisor de la enfermedad.

El Zika no tiene nacionalidad. Hasta 2014, sólo fue registrado esporádicamente en África, Asia y Oceanía, pero desde 2015 Brasil y otros 24 países y territorios de las Américas se han visto afectados.

La enfermedad fue caracterizada como una epidemia por las autoridades brasileñas. Todavía no hay comprobación de su propagación por otros medios que no sean la picadura de un mosquito infectado. Alrededor del 80% de los infectados no presentan síntomas. Entre aquellos que sí lo hacen, los síntomas más comunes son fiebre, manchas en la piel, conjuntivitis y dolores musculares o articulares. Los síntomas duran de 2 a 7 días tras la contaminación. A fines de 2015, las autoridades de salud brasileñas demostraron por primera vez la posible asociación entre la infección de mujeres durante el embarazo y el nacimiento de bebés con microcefalia, una malformación congénita en la que el cerebro no se desarrolla adecuadamente.

El Gobierno brasileño considera el tema una prioridad nacional y está empleando todos los recursos financieros, tecnológicos y humanos necesarios en esta lucha. Cerca de 220 mil militares de las tres fuerzas actúan junto a 300 mil agentes públicos y a millares de voluntarios en todo Brasil para eliminar los posibles focos del mosquito. Junto con esta movilización nacional, fueron desarrolladas diversas acciones de divulgación y concientización.

Brasil coordina, además, un esfuerzo internacional iniciado con la movilización de los países latinoamericanos y caribeños y con la colaboración del Gobierno de los Estados Unidos. Hay un diálogo constante con la Organización Mundial de la Salud (OMS) y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de los Estados Unidos. La Presidente Dilma Rousseff y el Presidente Barack Obama acordaron la creación de un Grupo de Alto Nivel para producir vacunas y productos terapéuticos.

Para los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de 2016, el Gobierno brasileño ya está tomando precauciones especiales. Todas las obras e instalaciones olímpicas están siendo visitadas por agentes de vigilancia ambiental para controlar la existencia de posibles focos del mosquito. Los funcionarios están recibiendo orientaciones que les permiten identificar y eliminar depósitos remanecientes de las obras. Durante los Juegos, todas las instalaciones tendrán vigilancia ambiental fija. Además, equipos de vigilancia ambiental en salud trabajarán en los alrededores de las áreas de competición para el control del mosquito

La OMS y la Organización Mundial de Turismo no han expresado restricciones para viajes a causa del virus. Los turistas cuyo destino sean regiones afectadas deben adoptar precauciones básicas para protegerse de los mosquitos, tales como mantener ventadas cerradas o con telas especiales, usar pantalones de manga larga y usar repelentes. Se recomienda especial cuidado a las mujeres embarazadas, a las que se les sugiere consultar con su médico antes de viajar. Además, el periodo cuando los Juegos ocurrirán es notoriamente una estación de menor índice de lluvia en el sureste brasileño, por lo que la incidencia del mosquito, el cual se reproduce en agua estancada, naturalmente disminuirá.

El gobierno y la población brasileña están plenamente comprometidos con esta lucha y seguros que, tomando las precauciones necesarias para evitar la proliferación de mosquitos, la enfermedad se pondrá bajo control y la población y los turistas podrán disfrutar de nuestro país con placer y seguridad.

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