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«La relación con Bolivia no es excluyente»
Carlos Orías B.

Celso AMORIM. Durante su breve paso por Santa Cruz de la Sierra, tras reunirse con el presidente Evo Morales en La Paz, el canciller brasileño hizo un breve repaso de la política exterior que dirige desde hace cuatro años. Habló sobre Bolivia, Sudamérica y la agenda que el Gobierno de Lula impulsa en la región

- En el vecindario sudamericano, hay vecinos grandes y pequeños. ¿Cree Ud. que de alguna manera, lo sucedido en Bolivia, con la nacionalización de los hidrocarburos, tiene un nivel de relación con las quejas de Uruguay y Paraguay sobre las asimetrías en el Mercosur?
- La situación de Bolivia es diferente, tiene razones históricas, sicológicas y sociales, sentimientos de expoliación de los recursos naturales en el pasado. No es nuestra manera de relacionarnos con el exterior, pero comprendemos que exista eso, aunque no podemos interiorizar la culpa por algo que no hemos hecho.
Tenemos que comprender, pero al mismo tiempo actuar dentro de una perspectiva de objetivo. Los términos de la declaración de Puerto Iguazú (tras la cumbre de presidentes de Bolivia, Brasil, Argentina y Venezuela) son muy felices con respecto al precio del gas y se pueden aplicar más ampliamente.
La solución tiene que ser equitativa y tiene que viabilizar los emprendimientos. Si no cumple con uno o con el otro, no sirve. Tiene que abarcar los dos.
En el caso de Uruguay y Paraguay, que hace tiempo son socios plenos del Mercosur, ellos tienen cierta razón en quejarse. No es que haya culpa en los otros miembros (Brasil y Argentina), pero el hecho es que no hemos logrado, como bloque -y tal vez ellos tampoco por su cuenta-, estimular su capacidad productiva. Pero no fue por falta de voluntad...
Hubo eliminación de tarifas, concesión de reglas de origen más flexibles para los países menores, facilitación de listas de excepción para permitirles comprar bienes de capital y facilitar las inversiones... todo eso se hizo. Y con el Gobierno Lula, introdujimos la noción de "asimetría", pero no fue suficiente, porque en economía existen las "externalidades", las realidades de los otros países, que condicionan la puesta en práctica de cualquier medida, y la condicionan hasta el final.
Se invierte más en Sao Paulo porque tiene la mano de obra ya entrenada, o porque las carreteras ya están listas...
Ahora hemos despertado a eso, se ha creado el Fondo de Reajuste Estructural del Mercosur es importante, pero sobre todo el desarrollo de políticas de financiamiento para los países más chicos es crucial.
No es fácil ni simple.
Brasil tiene un Banco de Desarrollo grande, pero sus reglamentos son hechos para atender a los estados de Brasil, no a los vecinos en el Mercosur. Toma un tiempo resolver y adecuar esos temas. Progresivamente se está formando una cultura de que es necesario hacerlo. Espero que los países pequeños nos tengan paciencia.
- El Estado boliviano ha tenido una relación fuerte con Brasil, pero ahora da un viraje hacia Venezuela, ¿está usted de acuerdo?
- Cualquier cooperación que llegue a Bolivia y le ayude a resolver sus problemas es bienvenida, no nos vamos a poner paranoicos por eso. Tenemos una muy buena relación con Venezuela, Brasil fue clave para la creación del Grupo de Amigos de Venezuela... Económicamente hemos hecho grandes negocios con y en Venezuela. No es un motivo de preocupación. Bolivia y Brasil tienen una relación de complementariedad que se intensifica por la proximidad, pero puede ser complementada con otras, no es excluyente...
- ¿Existe realmente una izquierda de Lula y una izquierda de Chávez?
- Hay muchas izquierdas, así como hay muchas derechas. Por estas gradaciones, a veces alguien parece más de izquierda que otro con relación a un tema y no con respecto a otro. Lo que interesa es el compromiso con la reforma social y el progreso de los pueblos. La manera de alcanzarlos depende de la complejidad del país.
Brasil, por ejemplo, tiene una economía muy compleja, hay una clase empresarial muy activa, entonces, ser de izquierda en Brasil, es necesariamente un poco diferente que ser de izquierda en otro país.
- Como jefe de la política exterior de Brasil, ¿prefiere el Área de Libre Comercio de América (ALCA) o la Alternativa Bolivariana de América (ALBA)?
- Entre una y otra, me quedo con el "Alcsa", el Área de Libre Comercio de Sudamérica (risas). No se puede ignorar que el comercio juega un papel muy importante. Antes decía que en Brasil los empresarios privados representan una parte clave de nuestra economía.
En el fondo la capacidad de generar negocios y empresas no puede ser un proyecto político desconectado de la realidad económica. Dije "Alcsa" un poco en broma, pero cuando la Comunidad Sudamericana de Naciones forje acuerdos de libre comercio, o si pudiéramos reforzar el Mercosur para que trabaje mejor como una unión aduanera...
- Eso puede significar absorber a la Comunidad Andina de Naciones (CAN)...
- No sé si sea posible absorber a la CAN entera, y no sé si sea necesariamente un objetivo, pero estamos negociando la entrada de Venezuela como un gran refuerzo para el Mercosur. De ahí partiremos para alcanzar un arancel externo común, lo que nos permitirá negociar con otros bloques en mejores condiciones.
Por ahora con los demás países de la CAN tenemos acuerdos de libre comercio, que son útiles porque permiten aumentar nuestro relacionamiento, eso sucede con Colombia y con Perú, con Bolivia también, pero la relación se centra ahora en el gas.
Pero se trata de acuerdos bilaterales que no nos dan la posibilidad de negociar con otros bloques. Por eso el arancel externo común o la unión aduanera serían un valor estratégico más profundo. Lo que sucedió en Europa fue una integración en dos velocidades.
- Después de la cumbre entre la Unión Europea y América Latina se habló de un supuesto fracaso del Mercosur en avanzar en la negociación de un TLC con los europeos. Pero Brasil tiene otras razones para no negociar desde ya...
- Le estamos dando prioridad a la conclusión de las negociaciones sobre liberación del comercio en la Organización Mundial del Comercio (OMC), porque lo que nos afecta negativamente son los subsidios agrícolas. Eso sólo se podrá resolver en la OMC, no hay manera de resolver eso bilateralmente ni con EEUU ni con la Unión Europea (UE).
Si vencemos esa etapa, creo que estaremos en condiciones de tener un progreso relativamente rápido con la UE.
La gente siempre trata de buscar problemas en donde no los hay, pero son negociaciones complejas, si quisiéramos firmar cualquier acuerdo lo hubiéramos hecho en 2002. Pero queremos un pacto bueno para el Mercosur, que garantice su desarrollo industrial y tecnológico. Que no sea sólo un compromiso de abrir nuestros mercados sin la contrapartida correspondiente.
- ¿Cómo ve los próximos dos o tres años, cuáles son los problemas y las expectativas?
- Si pudiera dar una respuesta hasta fin de año ya sería una gran cosa. El desafío es el multilateralismo, no sólo para Brasil sino para el mundo.
Si no resolvemos el tema del multilateralismo en el comercio, ¿cómo podremos resolver el multilateralismo en temas como el desarme, el terrorismo, la no proliferación de armas nucleares?. La gran tarea es la OMC y la ronda de Doha, esa es la vía. Luego podremos avanzar en la negociación con la UE o con EEUU.
No somos refractarios al ALCA, pero las cosas tienen que ir en términos adecuados. No puede haber un ALCA en el que entren los temas de interés de EEUU y no los nuestros.

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