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Durante su breve paso por Santa Cruz de la Sierra, tras reunirse con el presidente Evo Morales en La Paz, el canciller de Brasil, Celso Amorim, hizo un repaso de la política exterior que dirige desde hace cuatro años. Habló sobre Bolivia, Sudamérica y la agenda que el Gobierno de Lula impulsa en la región.

-En el vecindario sudamericano, hay vecinos grandes y pequeños. ¿Cree Ud. que de alguna manera lo sucedido en Bolivia con la nacionalización de los hidrocarburos tiene un nivel de relación con las quejas de Uruguay y Paraguay sobre las asimetrías en el Mercosur?

-La situación de Bolivia es diferente, tiene razones históricas, sicológicas y sociales, sentimientos de expoliación de los recursos naturales en el pasado.
No es nuestra manera de relacionarnos con el exterior, pero comprendemos que exista eso, aunque no podemos interiorizar la culpa por algo que no hemos hecho.Tenemos que comprender, pero al mismo tiempo actuar dentro de una perspectiva de objetivo. Los términos de la Declaración de Puerto Iguazú (tras la cumbre de presidentes de Bolivia, Brasil, Argentina y Venezuela) son muy felices con respecto al precio del gas y se pueden aplicar más ampliamente.
La solución tiene que ser equitativa y tiene que viabilizar los emprendimientos. Si no cumple con uno o con el otro, no sirve. Tiene que abarcar los dos.
En el caso de Uruguay y Paraguay, que hace tiempo son socios plenos del Mercosur, ellos tienen cierta razón en quejarse.
No es que haya culpa en los otros miembros (Brasil y Argentina), pero el hecho es que no hemos logrado, como bloque -y tal vez ellos tampoco por su cuenta-, estimular su capacidad productiva. Pero no fue por falta de voluntad. Hubo eliminación de tarifas, concesión de reglas de origen más flexibles para los países menores, facilitación de listas de excepción para permitirles comprar bienes de capital y facilitar las inversiones. Todo eso se hizo. Y con el Gobierno de Lula introdujimos la noción de "asimetría", pero no fue suficiente, porque en economía existen las "externalidades", las realidades de los otros países, que condicionan la puesta en práctica de cualquier medida, y la condicionan hasta el final.
Se invierte más en Sao Paulo porque tiene la mano de obra ya entrenada o porque las carreteras ya están listas.
Ahora hemos despertado a eso, se ha creado el Fondo de Reajuste Estructural del Mercosur, que es importante para el desarrollo de políticas de financiamiento para los países más chicos.
Brasil tiene un Banco de Desarrollo grande, pero sus reglamentos son hechos para atender a los estados de Brasil, no a los vecinos en el Mercosur. Toma un tiempo resolver y adecuar esos temas. Progresivamente se está formando una cultura de que es necesario hacerlo. Espero que los países pequeños nos tengan paciencia.

-El Estado boliviano ha tenido una relación fuerte con Brasil, pero ahora da un viraje hacia Venezuela, ¿está usted de acuerdo?

-Cualquier cooperación que llegue a Bolivia y le ayude a resolver sus problemas es bienvenida, no nos vamos a poner paranoicos por eso. Tenemos una muy buena relación con Venezuela. Brasil fue clave para la creación del Grupo de Amigos de Venezuela. Económicamente hemos hecho grandes negocios con y en Venezuela. No es un motivo de preocupación. Bolivia y Brasil tienen una relación de complementariedad que se intensifica por la proximidad, pero puede ser complementada con otras, no es excluyente.
-¿Existe realmente una izquierda de Lula y una izquierda de Chávez?

-Hay muchas izquierdas, así como hay muchas derechas. Por estas gradaciones, a veces alguien parece más de izquierda que otro con relación a un tema y no con respecto de otro. Lo que interesa es el compromiso con la reforma social y el progreso de los pueblos. La manera de alcanzarlos depende de la complejidad del país. Brasil, por ejemplo, tiene una economía muy compleja, hay una clase empresarial muy activa. Entonces, ser de izquierda en Brasil es necesariamente un poco diferente que ser de izquierda en otro país.

-Como jefe de la política exterior de Brasil, ¿prefiere el Área de Libre Comercio de América (ALCA) o la Alternativa Bolivariana de América (Alba)?

-Entre una y otra, me quedo con el Alcsa?, el Área de Libre Comercio de Sudamérica (risas). No se puede ignorar que el comercio juega un papel muy importante. Antes decía que en Brasil los empresarios privados representan una parte clave de nuestra economía.
En el fondo, la capacidad de generar negocios no puede ser un proyecto político desconectado de la realidad económica. Dije Alcsa un poco en broma, pero cuando la Comunidad Sudamericana de Naciones forje acuerdos de libre comercio, o si pudiéramos reforzar el Mercosur para trabajar como unión aduanera.

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